
Para esta jornada, están previstas marchas multitudinarias en la localidad cisjordana de Nilaín (una de los símbolos contra el muro de separación israelí y la confiscación de tierras por los colonos) y en las cercanías de la prisión israelí de Ofer, cerca de Ramallah. En algunas protestas ya se han producido incidentes,
«La Nakba no acabó con la creación de Israel sino que es un proceso que continúa y que busca el desplazamiento de Palestina y su reemplazo con ‘el Gran Israel’, a expensas de su pueblo y sus derechos», ha dicho Hanan Ashrawi, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
«En 1948 Israel destruyó 531 ciudades y pueblos palestinos y tomó control de otros 774 y más de 800.000 palestinos fueron forzados a convertirse en refugiados», ha recordado Ashrawi, en un comunicado.
Este viernes, ellos y sus descendientes (incluidos los desplazados internos) superan los siete millones, la mayoría de los cuales viven en 31 campos de refugiados en Jordania, Líbano y Siria.
«La crisis de los refugiados palestinos sigue siendo un problema desastroso que debe resolver la comunidad internacional de acuerdo a las leyes y convenciones internacionales», y en concreto las que reconocen su derecho al retorno, ha precisado Ashrawi.
La dirigente ha denunciado que «en los últimos 67 años los palestinos han sido objeto de incontables injusticias, un continuo ciclo de violencia, terror y crímenes de guerra, mientras que Israel ha perseguido políticas sistemáticas e inhumanas de ocupación militar, apartheid y limpieza étnica».
Entre éstas enumera «los asentamientos ilegales, el muro del apartheid, puestos de control, demolición de hogares y pueblos palestinos, la confiscación de tierras y recursos, la expulsión de palestinos de sus casas, revocación de permisos de residencia en Jerusalén, encarcelamiento de más de 6.000 presos políticos palestinos y leyes racistas y discriminatorias».
A estos suma «los ataques contra la mezquita de Al Aqsa y sus fieles y el continuo bloqueo de Gaza y las guerras horribles contra su gente», todo lo cual, ha denunciado Ashrawi, suponen «violaciones de la ley internacional».
Ante esta situación y los frustrados procesos de diálogo iniciados y paralizados en los últimos años, el liderazgo palestino ha optado por apostar por la vía del reconocimiento internacional de Palestina como un estado independiente.
«Seguiremos las iniciativas diplomáticas y multilaterales para salvaguardar los derechos del pueblo palestino y garantizar la autodeterminación, independencia y justicia para todos los palestinos. Continuaremos adheriéndonos a organizaciones y agencias multilaterales y avanzaremos para garantizar que se responsabilice a Israel en la Corte Internacional de Justicia y otros organismos», ha prometido Ashrawi.

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