
«Ratifico que debemos poner en práctica el arte de la convivencia civilizada, que implica respetar y aceptar nuestras diferencias y no hacer de ellas el centro de nuestra relación», dijo Raúl Castro.
Ha recordado que en los quince meses transcurridos desde el anuncio del restablecimiento de relaciones, ambos países han avanzado en resultados concretos como la restauración del servicio postal directo o de los vuelos directos regulares el próximo otoño, entre otras cosas.
«Mucho más pudiera hacerse si se levantara el bloqueo de los Estados Unidos», ha señalado el presidente cubano, quien ha reconocido la disposición del presidente Obama y sus reiterados llamamientos al Congreso estadounidense para que se ponga fin a esas medidas.
«El bloqueo continúa en vigor y tiene componentes disuasivos y efectos intimidatorios de alcance extraterritorial», ha manifestado Raúl Castro, quien tampoco ha olvidado reclamar la devolución de los terrenos de la Base Naval de Guantánamo.
En el turno de preguntas, un periodista ha preguntado al mandatario cubano por la existencia de presos políticos, a lo que Castro ha respondido de forma contundente: «¿Qué presos políticos?. Dame la lista ahora mismo para soltarlos. Si hay presos políticos, antes de que llegue la noche estarán sueltos».
El presidente de Cuba ha defendido el respeto de libertades y derechos en la isla. «¿Cuántos países cumplen los 61 derechos humanos y civiles?», ha planteado, para acto seguido contestar que «ninguno». Cuba, ha explicado, «cumple 47. Habrá otros que cumplan más y muchos que cumplan menos», ha añadido antes de mencionar el acceso a la sanidad o a la educación y la igualdad salarial entre hombres y mujeres como ejemplos del progreso cubano.
«No sirvió ni a nuestros intereses ni a los cubanos»
En su turno, Obama se ha mostrado convencido de que el embargo «va a terminar», si bien no se ha atrevido a dar una fecha.
Ha recordado que él ha dictado varios decretos ejecutivos para relajar las restricciones del embargo, pero que su eliminación completa depende del Congreso estadounidense, cuyas dos cámaras controlan en la actualidad el Partido Republicano.
«Lo que hicimos por cincuenta años no sirvió ni a nuestros intereses ni a los cubanos. Si seguimos haciendo algo repetidamente que no ha funcionado, tiene sentido intentar algo nuevo», ha indicado.
Obama ha considerado que la presencia de congresistas republicanos y demócratas en la delegación que le acompaña, así como de empresarios estadounidenses, es muestra del «amplio interés» en que termine ese castigo a Cuba.
El presidente de EEUU ha destacado que «el destino de Cuba no lo va a decidir Estados Unidos o cualquier otro país. El destino de Cuba lo van a decidir los cubanos, nadie más».
Obama se ha mostrado consciente de que «después de más de cinco décadas, las relaciones no pueden transformarse de la noche a la mañana. El camino que tenemos por delante no va a ser fácil, pero afortunadamente no tendremos que nadar entre tiburones para conseguirlo. Estamos centrados en la esperanza de que, si seguimos por este camino, tendremos un futuro mejor. Solo nos separan 90 millas».

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