Los gurús del capitalismo se levantan contra Trump tras el caos bursátil
Las bolsas han reaccionado cayendo sin remedio en respuesta a los aranceles de Donald Trump. Voces autorizadas de Wall Street, como Jamie Dimon, Bill Ackman y Stanley Druckenmiller, han cargado contra la política que ha iniciado la Casa Blanca. Los analistas aseguran que esto no ha hecho nada más que empezar. Ackman habla de un «invierno nuclear económico autoinducido».

El gran capital cree que Donald Trump ha cometido un enorme error al iniciar una guerra comercial con el resto de países del mundo. Aseguran públicamente que lleva a EEUU a una recesión. Goldman Sachs considera que, de un día para otro, la probabilidad de una recesión estadounidense ha subiudo del 35% al 45% tras un «fuerte endurecimiento de las condiciones financieras».
Nadie parece estar beneficiándose de lo que el inquilino de la Casa Blanca definió como el “Día de la Liberación”. Caían ayer las bolsas en Europa, caía la bolsa de EEUU y caían las asiáticas. “The Wall Street Journal” hablaba de «oscilaciones violentas» en las cotizaciones. No solo es Trump el que zarandea el mercado, también China que le aguanta el pulso. El estadounidense les amenazó con aranceles de hasta el 40%, Pekín replicó que los subirá un 34% y Trump contrarreplicó ayer mismo amenazando con un 50% extra.
El “Financial Times” se fijaba sobre todo en lo que sucedía en el índice S&P 500, el equivalente al Ibex35 que recoge la cotización de las 500 empresas estadounidenses más potentes. El indicado S&P 500, para el rotativo británico, «se tambalea tras sumergirse en el mercado bajista».
Hay miedo entre los inversores. Las agencias de prensa empiezan a servir a los distintos medios cronologías de las mayores caídas bursátiles de la historia, para que incardinen la actual y se pueda comparar con lo sucedido en 2007 o hasta en 1939. Los periódicos salmón de referencia abrían sus cabeceras asegurando que los grandes gurús de la inversión habían perdido ya la paciencia con la línea económica de la Casa Blanca.
Bill Ackman, uno de los mayores gestores de fondos de cobertura del mundo, pidió un tiempo muerto de 90 días. Asegura que EEUU está a punto de cometer un error que tardará décadas en poder reparar. «Estamos en el proceso de destruir la confianza en nuestro país como socio comercial, como lugar para hacer negocios y como mercado para invertir», manifestó.
En caso de persistir en esta guerra comercial, Ackman cree que su país entrará en «un invierno nuclear económico autoinducido».
Además del peso de su opinión como gran inversor, se da la circunstancia de que Ackman fue uno de los apoyos más activos de Trump en el entorno bursátil. Sobre todo, después de que el entonces candidato a la Casa Blanca sobreviviera a un atentado en el que un francotirador erró el tiro por centímetros.
En la misma línea se ha pronunciado también Jamie Dimon, uno de los fundadores de JP Morgan, que cree que «la fragmentación económica con nuestros aliados puede ser desastrosa a largo plazo».
Aunque ambos coinciden en que el impacto que les preocupa no es lo que está sucediendo a corto plazo, sino sus efectos a largo, Dimon suscribe también el análisis de Goldman Sachs de que la posibilidad de una recesión en Estados Unidos aumentan por momentos. «Los recientes aranceles probablemente aumentarán la inflación y están haciendo que muchos consideren una mayor probabilidad de recesión», explicaba.
En una manifestación inhabitual, el halcón del déficit cero Stanley Druckenmiller también dejó claro que considera que Trump se ha pasado de la raya. «No apoyo aranceles superiores al 10%», manifestó.
Hasta Elon Musk parece haberse bajado del caballo y marcar distancias. El domingo cargó contra el principal asesor de la Casa Blanca en esta guerra comercial, Peter Navarro, y ayer solicitó públicamente que se cambie de estrategia con la UE y se pase a una línea de «arancel cero».

TRUMP, FIRME
Ante semejante tormenta, el presidente de EEUU insiste en que los aranceles son la «única manera» de responder a los déficits financieros «masivos» con China o la Unión Europea, así como con otros países, justificando de este modo la imposición de gravámenes contra la mayoría de sus socios en el marco de la guerra comercial abierta por su Administración para aplicar su agenda proteccionista.
«Tenemos déficits financieros masivos con China la Unión Europea y muchos otros. La única manera de curar este problema es con aranceles, que ahora están trayendo decenas de miles de millones de dólares a EEUU. Ya están en vigor (...) Algún día la gente se dará cuenta de que los aranceles para EEUU son una noticia muy hermosa», publicó en su perfil en la red Truth Social, donde culpó de todo a Joe Biden.
Mientras tanto, en lo que respecta a los aranceles a productos de Euskal Herria todo sigue pasando por que la UE logre cerrar un acuerdo marco que salve las relaciones comerciales con EEUU.
El Ejecutivo de Von der Leyen fija su prioridad en un acuerdo recíproco de arancel cero para bienes industriales. Sin embargo, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, afirmó que esa posibildad estaba ayer lejos. «Espero que en un futuro estemos preparados para volver a esta discusión. No ahora, pero creo que en el futuro será todavía una posibilidad».
Potenciar el euskara en Netflix, un agravio
La Casa Blanca emplea un argumentario para justificar por qué las importanciones de bienes de cada país merecen un arancel más alto o más bajo. Entre los «agravios» que se practican en el Estado español contra los intereses de compañías de EEUU, la Administración Trump ha incluido las cuotas de espacio y financiación del cine para las producciones en euskara, catalán o galego.
En la actualidad, la legislación indica que Netflix o HBO deben de disponer de un mínimno del 30% de su catálogo de producción europea, y que la mitad de ese contenido esté en alguna lengua oficial del Estado español.
Esta legislación está vigente desde el 2022 y la Casa Blanca considera que castiga los beneficios que las plataformas de streaming obtienen en el Estado español.
Este “agravio”, con todo, no es uno de los principales que se citan. Existen otros como el apoyo a la aeronáutica Airbus, la tasa Google o la regulación del mercado farmacéutico. A.I.

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