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Gobierno colombiano y ELN estrenan alto el fuego con un apretón de manos entre Petro y Beltrán

El Gobierno colombiano ha instado a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), con quien ha acordado un cese al fuego bilateral que ha entrado en vigor este jeuves, a acelerar las conversaciones para conseguir cuanto antes un acuerdo final.

El presidente colombiano, Gustavo Petro, y Pablo Beltrán, del ELN, estrechan sus manos durante el acto en Bogotá.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, y Pablo Beltrán, del ELN, estrechan sus manos durante el acto en Bogotá. (Daniel MUÑOZ | AFP)

«No nos levantaremos de la mesa hasta conseguir el fin del conflicto armado y vamos a combinar celeridad y rigurosidad para alcanzar el acuerdo final», ha dicho el jefe negociador del Gobierno, Otty Patiño, durante el acto de instalación del Comité Nacional de Participación (CNP) celebrado en Bogotá con presencia también del presidente, Gustavo Petro, y del jefe negociador del ELN, Pablo Beltrán, que ha vuelto a la capital después de más de tres décadas.

En ese sentido, Patiño ha dicho a sus compañeros de mesa: «Hagámoslo con prisa», por las víctimas y por la «gente que está sufriendo».

El acto de instalación del CNP, un organismo integrado por 81 personas de 30 sectores que buscarán recabar los problemas e inquietudes de la sociedad para integrarlos en los diálogos de paz, ha coincidido con el comienzo del cese al fuego bilateral.

«Nuestra nación escribe una nueva página en la búsqueda incesante por la paz», ha asegurado Patiño, que ha mostrado su «profunda convicción en que sí es posible superar el conflicto armado, la confrontación política armada» con la guerrilla que se remonta a hace más de seis décadas.

El cese al fuego bilateral, que se firmó el pasado 9 de junio para que entrase en vigor este jueves, es el más largo pactado con la guerrilla, durará 180 días y va a conllevar el cese de toda operación ofensiva contra la otra parte y la prohibición de realizar cualquier acción que vaya en contra del Derecho Internacional Humanitario (DIH).

«Guerra heredada»

Además, en un paso simbólico, el acto se ha realizado en Bogotá, con la presencia de Beltrán y los miembros del ELN, en su primera aparición en público en Colombia en décadas, y también con la del presidente colombiano, Gustavo Petro.

Petro ha subrayado en ese sentido que «nunca jamás en la historia contemporánea el ELN había llegado a esta posición: a hablar de frente en el corazón de Colombia sin dejar de ser el ELN, sin armas, ante la diversidad de Colombia, ancha y profunda, ante el Estado de Colombia con el cual ha librado una guerra que se remonta al año 1964».

Y ha llamado al fin de una «guerra heredada», pues al ser tan larga –él tenía 4 años cuando se alzó en armas la guerrilla– los líderes de uno y otro bando que la forjaron no están ya.

«Tenemos una guerra heredada (…) y aún nosotros no somos capaces de solucionarla. Hay que cerrar una puerta sin olvido y abrir ventanas y puertas hacia el futuro, hacia la libertad. Un futuro que tiene que ser pacífico, no otra violencia más», ha apuntado Petro, antes de agregar que la decisión está entre «acuerdo o guerra».

Voluntad de cumplir

Por su parte, Beltrán ha asegurado este jueves que tanto la guerrilla –de la que él es número dos–como el Gobierno tienen voluntad de cumplir y acatar el cese al fuego bilateral.

«Hoy comienza un cese al fuego, con una característica, que tiene un mecanismo de verificación. Existe la voluntad de las dos partes de cumplirlo», ha apuntado el jefe negociador.

Beltrán, sin embargo, ha hablado de otros grupos, sobre todo los paramilitares, con quien el ELN tiene una guerra abierta y que no están incluidos en este cese «no porque no se quiere, sino porque no se alcanza».

Además, ha asegurado que es «histórico» que se constituya un Consejo Nacional de Participación (CNP) que acompañe los diálogos de paz, pues el conflicto no lo resuelven solo las dos partes sentadas en una mesa.

«Para nosotros es histórico porque desde (hace) muchas décadas hemos dicho que esto no lo resuelve un diálogo de dos –entre Gobierno y guerrilla–, para los problemas de Colombia es insuficiente», ha dicho.

El segundo comandante del ELN se ha mostrado satisfecho con la labor de la ONU, que se encargará del monitoreo, junto a la Iglesia católica, y se ha mostrado comprometido con la paz en el comienzo de esta nueva tregua.