
La violencia sexual sobre las mujeres se da principalmente en ámbitos conocidos, lo que propicia que se «infradenuncie», de tal manera que solo el 11% de las víctimas lo hace, «una cifra demoledora». Así la ha calificado la directora gerente del Instituto Navarro de Igualdad (INAI), Patricia Abad, durante la presentación en el Parlamento navarro del ‘I Estudio sobre Violencia Sexual contra las Mujeres Jóvenes en Navarra’.
En su intervención ante la Comisión de Presidencia e Igualdad de la Cámara, Abad ha señalado que en el citado informe, que cuenta con más de 260 páginas, se recoge cómo la violencia sexual es una «manifestación de las relaciones de poder entre hombres y mujeres, con una centralidad masculina», y que «no tiene que ver con individuos fuera del sistema, inadaptados, sino que pueden estar plenamente integrados en la sociedad».
Esa circunstancia se aprecia en que «la mayoría de los casos son de un solo agresor e identificado, y en un ámbito conocido, como el familiar, el de pareja, compañeros de trabajo, profesores, monitores... Las que tienen lugar en la calle y por un desconocido son mínimas».
Al ser un ámbito conocido, «hay un efecto de shock» cuando se produce y hace que «resulte más difícil identificar esa violencia» y que se lleguen a tomar medidas, ya que, a esa cuestión, se suma el hecho de que en estos casos, «se responsabiliza a la víctima y se desesresponsabiliza al agresor». Unas circunstancias que contribuyen a que se «infradenuncie», como evidenciaría el dato de 2019 de que «solo el 11% que sufre violencia ha denunciado», lo que supone «una cifra demoledora».
Abad ha destacado que a pesar de que en esta materia, «hay más sensibilización», al mismo tiempo «hay discursos incluso negacionistas y procesos de involución reaccionaria. Se da una ambivalencia de avance y retroceso». Y ha puesto el acento en la cuestión del consentimiento, en el sentido de que, en muchas ocasiones, «el ‘no’ inicial de la mujer no se tiene en cuenta y se considera como no válido».
Teniendo en cuenta todos estos factores recogidos en el estudio, que «es previsible que se socialice», y que, además, «hay una falta de respuesta comunitaria clara y firme que frene la violencia sexual», desde el INAI se plantea una serie de propuestas dirigidas a «prevenir, sensibilizar, formar e intervenir».
En este sentido, Abad, ha destacado «la necesidad de elaborar una ley sobre la pornografía, cambiar las dinámicas de la intervención, generar debate en diferentes espacios y también una estrategia común para recopilar datos».
También ha puesto el acento en impulsar líneas de trabajo recogidas en el Plan de Acción que se centran «en poner el foco en los hombres para realizar intervenciones con ellos».
Elogios generalizados al estudio
Tras sus explicaciones, han intervenido los portavoces de los diferentes grupos, que, en general, han elogiado el estudio. Blanca Regúlez, de Geroa Bai, ha destacado que el trabajo del INAI es «muy interesante y muy completo. No son nuevas sus conclusiones, pero estos estudios son necesarios para conocer qué cuestiones rodean a la violencia sexual. Sirven para poner voz a las mujeres víctimas de violencia sexual, que dejan de ser números». Ha instado a «reposicionar el foco en quien ejerce la violencia» y que «todos debemos hacernos responsables para erradicar esta violencia. La tolerancia tiene que ser cero ante una agresión».
Desde el PSN, Olga Chueca ha puesto de relieve que «el primer paso es visualizar la violencia sexual y este estudio lo hace». Ha mostrado su preocupación por que «cada vez son más jóvenes las mujeres que sufren violencia sexual» y ha considerado necesarias las campañas de sensibilización «para no normalizar conductas que constituyen agresiones sexuales, ya que a veces no se es consciente de que es así».
Por EH Bildu, Irati Jimenez ha indicado que el informe del INAI «hay que ponerlo en valor en todos los sentidos, porque habla de una cuestión que ha sido naturalizada y silenciada», y que supone «una tarea más en esta labor feminista de señalar la hegemonía patriarcal que tenemos en esta sociedad, aunque es algo agotador estar señalándolo permanentemente, porque es algo estructural». Ha celebrado que «este informe pone rigor científico a lo que han politizado durante décadas las feministas, como es el caso del consentimiento».
Isabel García Malo, del PP, ha afirmado que «es indudable la escalada de denuncias de violencia contra las mujeres en Navarra», con unas «cifras récord» que pueden deberse «a que hay una mayor concienciación». Pero ha matizado que ese aumento también puede deberse a que «hay un incremento de la violencia y hay que trabajar para reducir esos delitos». Y ha instado a trabajar en «la prevención, la atención y también en la reparación a las víctimas».
Por Contigo-Zurekin, Miguel Garrido ha señalado que «este estudio puede ayudar a institucionalizar la verdad, que es la propia masculinidad de los hombres ‘normales’ la que ampara esta violencia. Mientras no asumamos nuestra responsabilidad, es difícil que esto cambie». Ha insistido en que esa visión de la masculinidad es «algo estructural y por eso hay que cambiar las partes que son tóxicas y hay que rechazarlas».
Las intervenciones de los grupos han sido cerradas por UPN a través de su portavoz, Isabel Olave, quien ha felicitado al INAI por un informe «riguroso, metodológico e innovador, que nos da una foto de lo que somos como sociedad y no salimos bien parados. No es una sorpresa absoluta, porque llevamos una escalada dramática» en este ámbito. Por ello ha instado «a hacer algo nuevo, porque algo se está haciendo muy mal. Estas políticas no están funcionando y este informe debe ser la base para la nueva política a aplicar».
En su réplica, Abad ha rechazado las afirmaciones maximalistas, aunque ha reconocido que desde el INAI «estamos haciendo muchas cosas que son mejorables».

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