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«Acoger a dos militantes fue nuestro modo de poner una piedra para construir el proceso de paz»

El Tribunal Correccional de París es el escenario este lunes del juicio contra Jeff Mateo, Terexa Lekunberri y Grazi Etxebehere, vecinos de la localidad bajonavarra de Ortzaize acusados de «asociación de malhechores» por acoger en sus viviendas a los ahora presos Iñaki Reta y Xabier Goienetxea. El operativo policial tuvo lugar en julio de 2015.

Terexa Lekunberri, Grazi Etxebehere y Jeff Mateo, con las fotos de Reta y Goienetxea. (Isabelle MIQUELESTORENA)

Una treintena de personas se ha desplazado desde Euskal Herria hasta la capital francesa para mostrar su respaldo a Mateo, Lekunberri y Etxebehere, quienes desde entonces han argumentado en todo momento que su actuación tenía como objetivo poner su grano de arena en el desarme de ETA y el proceso de paz.

Reta y Goienetxea se encontraban en casa de Etxebehere, pero en la noche del 6 de julio se trasladaron a la vivienda de Mateo y Lekunberri, a escasos 200 metros, porque la primera iba a pasar unos días fuera. Fue al día siguiente cuando se produjeron los arrestos.

El primero en subir al estrado ha sido Mateo, quien ha subrayado que «no dudamos en abrir nuestra casa a personas que lo necesitan. Acoger a dos militantes, cuatro años después del cese de la violencia, fue nuestra manera de poner nuestra piedra para construir el proceso de paz, que estaba sostenido también por los electos locales. Sabía que estaban en la clandestinidad. No veo en qué podría haber cambiado mi actitud. Solo puedo respetar su compromiso personal. Han sido 60 años de lucha armada en nuestro país, la sociedad ha sido golpeada en los dos lados».

Mateo ha añadido que «el proceso de paz merece ser apoyado» para evitar que el conflicto armado sea legado «a la próxima generación, a nuestros hijos». Ha aseverado que desconocía qué portaban Reta y Goienetxea en sus bolsas. «No soy juez, soy una persona que acoge. No les reclamé nada respecto a sus antecedentes, sabía que estaban en la clandestinidad. Decidí darles cobijo unos días antes, sabiendo el riesgo que había».

El vecino de Ortzaitze entiende que «estas personas trabajaban para hacer avanzar el proceso de paz. Había un arsenal de armas, y dos años más tarde estas fueron entregadas. Creo que los hechos nos han dado en gran parte la razón».

«Gracias a la sociedad civil»

Su pareja, Terexa Lekunberri, ha coincidido en estos argumentos. «Adquirimos unas responsabilidades para tomar parte en el proceso de paz. Las cosas no podían cambiar de un día para otro, imagino que estos militantes tenían la necesidad de vivir escondidos mientras llevaban adelante la tarea que estaban haciendo. Si hoy en día hay una organización que se ha desarmado es gracias a la sociedad civil, no gracias al Gobierno francés. En aquel momento, cuatro años después del cese de la lucha armada, no había acciones armadas de ETA».   

Grazi Etxebehere se topó con el operativo al regreso a Ortzaitze tras acudir a los Sanfermines de Iruñea. «Nunca agradeceré lo suficiente a Jeff y Terexa este favor que me hicieron. Para hacer avanzar cualquier cosa hacen falta dos. Cuando uno no quiere, el otro hace lo que puede. Estábamos en un proceso unilateral. Estamos encantados con lo que llegó después, gracias a la sociedad civil».

Llamamiento a la Justicia francesa

Ha mostrado su satisfacción por la finalización de la lucha armada, y ha remarcado que «les hubiera ocultado el tiempo que hubiera hecho falta». Ya en 1992 permaneció seis meses en prisión por unos hechos similares. «Yo no digo nada contra la lucha armada, pero no son los medios que yo he utilizado. Yo sabía que el desarme tenía que llevarse a cabo, y estas personas eran las encargadas de ello». Etxebehere ha apelado a la Justicia francesa para que impulse el proceso desde sus competencias: «Los prisioneros alejados, los enfermos…».

Xabier Goienetxea ha recordado el contexto que se vivía en aquel momento y, preguntado por el juez, ha explicado que «nuestro trabajo era avanzar en el desarme. ETA continuó su camino de manera unilateral, frente al bloqueo de los estados francés y español. En febrero de 2015, dos activistas de ETA entregaron armas a la Comisión Internacional de Verificación, y sus miembros fueron convocados a comisaría. ETA estaba trabajando para poner las armas bajo sello».

Iñaki Reta ha insistido en que «toda la militancia y la organización estaban implicadas a tiempo completo en el proceso de paz».

Reta ha subrayado que ninguno de los tres vecinos de Ortzaize ha sido jamás militante de ETA. «Ellos, como tantas otras personas, han ayudado tomando parte en un proceso de paz. España y Francia pusieron en peligro ese proceso. Si hoy estamos aquí, con una entrega de armas y la desaparición de la organización, es gracias a personas como Etxebehere, Lekunberri y Mateo».

«Un corte en el tiempo»

El antiguo magistrado Philippe Texier, de 77 años, ha comparecido como único testigo de esta causa. «El proceso de paz en el País Vasco tiene de particular que desde su inicio ha sido conducido por la sociedad civil», porque «Francia y España no entraron en las negociaciones», ha explicado.

Ha recordado que ETA ya ha desaparecido, tras llevar varios años inactiva, y se ha preguntado «por qué, cuando se trata de vascos, no se aplican las reglas habituales» en lo referente a la situación de los presos.

Texier ha indicado que «para mí, hay un corte en el tiempo que precede a octubre de 2011 –Conferencia de Aiete y anuncio de cese definitivo– y lo que sigue a octubre de 2011. Todo lo posterior debe tener en cuenta este corte. El hecho de que haya un proceso de paz debería permitir tener esto en cuenta, con un cambio de sanciones».

La sesión se ha interrumpido y continuará este martes a partir de las 13.30.