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Prohibida de nuevo la concentración de Ahaztuak por el 27 de setiembre en Iruñea

La Delegación del Gobierno español en Nafarroa ha prohibido de nuevo la concentración que Ahaztuak 1936-1977 había convocado a las 18.30 horas en la plaza Consistorial de Iruñea en recuerdo de «los cinco luchadores antifascistas que fueron asesinados por la dictadura franquista el 27 de septiembre de 1975 y, junto a ellos, a todas las personas asesinadas y represaliadas».

Imagen de archivo de una movilización de Ahaztuak 1936-77

En una nota, denuncia que «siguen anclados en el pasado, aplicando las mismas prácticas. Después de 44 años nos topamos, una vez más, con aquella dictadura».

La asociación señala que «nos vienen a decir que, en base a un informe de la Jefatura Superior de Policía de Pamplona, nos prohíben la concentración por ser una convocatoria que viene acompañada de un cartel, en el que aparecen las fotos de cinco terroristas, a quienes se quiere homenajear. Se dice, así mismo, en la prohibición, que esta convocatoria supone un menosprecio y humillación a las víctimas y sus familiares, y que pudiera ser constitutivo de un delito de enaltecimiento del terrorismo».

Ahaztuak 1936-1977 recuerda que en 2017 «realizamos el homenaje y no hubo ningún problema. ¿Alguna víctima o familiar se sintió ofendida? Este año, como el pasado, en el cementerio de Derio, en el de Zarautz y en el de Gasteiz, desde Ahaztuak, con el mismo formato propagandístico, organizamos homenajes con total normalidad. ¿Qué sucede, las víctimas y familiares en Nafarroa tienen una sensibilidad especial? ¿En esto también. Navarra es cuestión de Estado?».

Añade que «el modelo impuesto en la reforma política del Estado español, tuvo como finalidad ni más ni menos, que la impunidad sobre los crímenes y actos de genocidio cometidos. El problema es que, lo que para unos es reivindicación y apología de la lucha antifascista, para otros y para la Delegación del Gobierno español en Navarra sigue siendo ‘la realización de una concentración que favorecería el comportamiento de los terroristas’».

Muestra su malestar porque
 «bajo estos criterios, hemos de seguir soportando prohibiciones como esta, un hecho de extrema gravedad por lo que supone de reforzamiento de la impunidad para el régimen franquista y sus crímenes, negando el derecho a la memoria de las victimas de aquel régimen dictatorial, e impidiendo el reconocimiento a las personas que lucharon contra el mismo».

Ahaztuak denuncia que «se continúa negando la condición política de los asesinados al alba del 27 septiembre de 1975, y la asunción de este tipo de negaciones va poniendo la base para que, el trabajo por la recuperación de la memoria, vaya perdiendo su valor, quieren esa memoria domesticada vacía de contenido político, antesala del olvido e indiferencia. Memoria domesticada, que se limite a colocar placas (algo que aplaudimos y que también realizamos), pero que no vaya más allá. Placas que, por otra parte, sufren continuos ataques para recordarnos que siguen ahí, y su impunidad también».
   
A estas alturas «ya no sabemos qué puede ser más sorprendente la prohibición de este acto o la posibilidad de llevarlo a cabo. Pero, de una forma u otra, lo denunciable es que tengamos que estar a expensas de la arbitrariedad del delegado-a del Gobierno de turno. Celebrando el homenaje o denunciando su prohibición, aquí nos tendrán, año tras año en el empeño».