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Yolanda González, siempre en el corazón de la Ribera de Deustu

Decenas de personas han participado este domingo en la Ribera de Deustu en un homenaje a Yolanda González Martín a punto de cumplirse 43 años de que fuera secuestrada, torturada y muerta a tiros por ultraderechistas en Madrid. Su hermano Asier ha vuelto a agradecer el apoyo vecinal.

Un momento del homenaje a Yolanda González. (Aritz LOIOLA | FOKU)

La pequeña Ribera de Deustu tiene un corazón grande para recordar a Yolanda González Martín, la joven vecina del barrio que el 1 de febrero de 1980 fue secuestrada, torturada y muerta por un comando de ultraderechistas capitaneado por Emilio Hellín Moro.

Este mediodía, en la plazuela que lleva su nombre, decenas de vecinos y vecinas han homenajeado a la militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), acompañados por representantes de PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos-IU, así como de Sare Antifaxista.

Un acto sencillo, para los de casa, que muestra la huella que dejó la joven en sus 19 años de vida y compromiso, así como la impunidad que rodeó al caso, por la vinculación de los autores con los aparatos del Estado, y la lucha de su familia para que se hiciese justicia. A dia de hoy, consideran increíble que haya instituciones, cuerpos policiales y representantes políticos que contraten los servicios de Hellín Moro como perito judicial.

Hoy, su hermano Asier, agradecido por el calor que siempre les han dado en el que fue su barrio, se ha servido de una reflexión de un compañero de militancia de Yolanda para decir que hicieron lo que pudieron para combatir la impunidad y que les queda el consuelo de que su figura sigue recordándose tanto en la Ribera de Deustu como en el barrio madrileño de Aluche, donde el domingo 5 de febrero tendrá lugar otro homenaje.

Los sones de los albokaris y la música han abierto el sencillo acto, donde han rememorado el miedo, dolor, rabia e impotencia que sintieron al conocer la noticia. «Tenía 16 años –ha dicho Izaskun Bezold– y no me lo podía creer. Era mi compañera de colegio, mi vecina, mujer, joven y vasca como yo». No ha olvidado tampoco cómo la familia González Martín tuvo que negociar con la Policía española la despedida «para que no se convirtiera en una masacre».

Siempre presente

«Habrá quien diga que ya no estás... Nada más lejos de la realidad. Mientras estés en nuestros corazones, mantendremos viva tu memoria luchadora por intentar cambiar un mundo por otro más justo e igualitario».

Tras esas palabras, ha llegado el aurresku frente al mural que la recuerda y la ofrenda floral, seguido de un poema dedicado a su memoria y de la canción que compuso hace ya unos años otro vecino.