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Israel redobla sus esfuerzos para acallar la denuncia de sus crímenes en Gaza

Israel sigue intentando acallar a la voz de quienes denuncian sus crímenes contra los palestinos en Gaza, ya sean trabajadores de humanitarios, médicos o periodistas. La muerte ayer de tres informadores eleva a más de cien el número de periodistas a los que Israel ha matado en su brutal ofensiva.

Wael al-Dahdouh y su hija, abrazados, sostienen la mano de Hamza. (AFP)

Hamza al-Dahdouh, periodista de la televisión qatarí Al-Jazeera de 27 años, y Moustafa Thuraya, camarógrafo independiente de unos 30 años que trabajaba en el mismo canal y colaboraba con medios internacionales, murieron ayer cuando el coche en el que viajaban fue atacado con misiles israelíes en el sur de la Franja de Gaza, donde se encontraban trabajando. Un tercer periodista que iba con ellos, Hazem Rajab, resultó gravemente herido. Según testigos, un proyectil alcanzó la parte delantera del vehículo y el otro, a Al-Dahdouh, que estaba sentado al lado del conductor. Además, otro ataque aéreo israelí en la ciudad de Gaza mató al reportero gráfico Ali Salem Abu Ajwa.

Al-Dahdouh era hijo del jefe de la corresponsalía de Al-Jazeera en Gaza, Wael al-Dahdouh, convertido en el rostro de la cobertura de la ofensiva israelí contra el enclave y en un símbolo de la resiliencia del pueblo de Gaza después de que el 25 de octubre perdiera a su esposa, a una hija de 7 años, a un hijo y a un nieto en un ataque aéreo al campo de refugiados de Nuseirat y de que en diciembre sobreviviera herido a un ataque de un dron en el que murió su colega Samer Abudaqa mientras cubrían el bombardeo de una escuela de la ONU en Jan Yunis.

«Llenos de odio asesino»

Desde el cementerio donde su hijo fue enterrado, Al-Dahdouh, roto de dolor, pero aparentemente resignado, dijo que él era uno más de los que todos los días en Gaza se despiden de sus seres queridos. Prometió seguir con su labor de mostrar al mundo lo que está sucediendo en Gaza, a pesar del dolor causado por una pérdida tras otra. «El mundo debería mirar con dos ojos, no con un ojo israelí, todo lo que le está pasando al pueblo palestino, (...) pero el mundo hace la vista gorda ante lo que está pasando en la Franja de Gaza», lamentó.

«Hamza lo era todo para mí, mi hijo mayor, era el alma de mi alma... estas son las lágrimas de la despedida y la pérdida, las lágrimas de la humanidad», señaló. «Mientras nosotros estamos llenos de humanidad, ellos están llenos de odio asesino», afirmó.

Al-Jazeera condenó el ataque, acusó a Israel de «asesinar deliberadamente» a sus periodistas e insistió en la necesidad de «tomar medidas necesarias contra las fuerzas de ocupación para garantizar que no haya impunidad».

El Gobierno gazatí denunció «el intento fallido» por parte de Israel de «oscurecer la verdad» con ataques a periodistas, y también Hamas acusó a Israel de matar deliberadamente a los dos informadores en un «crimen de guerra» con el fin de «aterrorizar» a los periodistas para que dejen de informar en Gaza.

El Sindicato de Periodistas Palestinos ha contabilizado la muerte de 102 periodistas –y 71 heridos– por ataques israelíes. La ONG Comité para la Protección de los Periodistas asegura que son 77 los muertos, además de 16 heridos, tres desaparecidos y 21 detenidos durante la operación de venganza sionista.

Blinken, a Israel

Pese a las crecientes críticas internacionales por su brutal ofensiva contra la población civil palestina, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, subrayó que «la guerra no terminará» hasta «la eliminación de Hamas, el regreso de los rehenes y la promesa de que Gaza ya no será una amenaza para Israel». Y «sugirió» a Hizbulah que «aprenda lo que Hamas ya ha aprendido: ningún terrorista es inmune». Tras hacer ayer escala en Jordania y Qatar, hoy llega a Israel el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, con el objetivo de evitar la expansión del conflicto a Líbano. Amman le instó a detener la ofensiva israelí y proteger a la población civil para no agravar la catástrofe humanitaria.

Blinken abogó por el regreso de los palestinos a sus hogares «tan pronto como las condiciones lo permitan», ya que casi la totalidad de la población de Gaza ha sido desplazada y se concentra mayoritariamente en el sur del enclave, donde está siendo masacrada. «No se les debe, no se les puede presionar para que abandonen Gaza», aseveró el principal aliado de Israel.

El régimen sionista siguió, mientras, castigando la Franja de Gaza, sobre todo viviendas en Jan Yunis y los campos de refugiados de Maghazi y Nuseirat. En las últimas horas, esos ataques mataron a 113 personas e hirieron a 250 más.

El Ministerio de Salud de Gaza informó de que son ya 22.835 los muertos y 58.416 los heridos en esta ofensiva militar israelí. El 75% de las víctimas mortales son niños, niñas, adolescentes y mujeres. Unas 8.000 personas continúan desaparecidas bajo los escombros.

Supervivencia política

Funcionarios de la Administración Biden y diplomáticos mostraron al diario “The Washington Post” su preocupación ante la posibilidad de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pueda llevar por pura supervivencia política la guerra a Líbano, algo que señalan que el propio Hizbulah quiere evitar, ya que creen que su carrera política acabará con el fin de su ofensiva contra Gaza. Dos de esas fuentes alertaron, además, de que una nueva evaluación secreta de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) estadounidense concluyó que será difícil para el Ejército de Israel (FDI) tener éxito en una posible incursión en Líbano, porque sus activos y recursos están demasiado dispersos por la ofensiva contra Gaza.

Todo ello, señala el diario, en medio de críticas internas a Netanyahu por el fracaso de su Gobierno en impedir los ataques del 7 de octubre, en los que murieron a unas 1.200 personas, algunas de ellas por fuego israelí, y más de dos centenares de israelíes fueron llevados a la Franja de Gaza, y desató una brutal venganza del régimen sionista, que acumula ya más de 22.800 palestinos muertos.

Miles de israelíes se manifestaron en sábado por la noche en Tel Aviv y otras ciudades del país para exigir la liberación de los israelíes que siguen en poder de Hamas y demandar nuevas elecciones generales, incluso en tiempos de guerra. Fue la primera protesta contra el Gobierno desde el 7 de octubre. Los manifestantes consideran al actual Ejecutivo ultraderechista culpable del ataque de las milicias palestinas y piden la renuncia de Netanyahu y nuevos comicios.

 

Cuatro hermanos

El Ejército sionista mató ayer en un ataque aéreo en el sur de Yenin a siete jóvenes palestinos de entre 18 y 29 años, cuatro de ellos hermanos. Otro joven murió por disparos de soldados israelíes en Ramallah y la Policía Fronteriza mató a una niña de 4 años en Jerusalén al disparar contra un vehículo y matar a su conductor palestino que, según su versión, intentó un atropello intencionado.

Una agente israelí murió por un explosivo y un civil israelí, de un disparo cerca de la colonia de Ofra.