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Una nueva iniciativa vecinal pide a Lakua que impulse una ubicación segura para Sader-Profersa

Diversas asociaciones vecinales de Bilbo se han unido para pedir al Gobierno de Lakua que impulse la búsqueda de una «ubicación segura» para las instalaciones de Sader-Profersa fuera del casco urbano. Instan a que no se renueve la Autorización Ambiental Integrada en Zorrotza.

Imagen de archivo de la planta de Sader-Profersa, en el barrio bilbaino de Zorrotza. (Marisol Ramirez | FOKU)

Cansados de escuchar promesas que no se cumplen, once asociaciones vecinales de Bilbo han constituido la plataforma Sader-Profersa Kanpora!, que persigue que esta empresa «altamente contaminante», ubicada en Zorrotza, abandone el casco urbano, tal y como responsables del Ayuntamiento se han comprometido repetidamente. Para ello, urgen al Gobierno de Lakua a que no renueve la Autorización Ambiental Integrada de las compañías Sociedad Anónima de Descontaminación y Eliminación de Residuos (Sader) y Producción de Fertilizantes (Profersa) en su ubicación actual.

«No se puede mantener más tiempo una fábrica obsoleta rodeada cada vez de más viviendas nuevas y obstaculizando la reurbanización de una de las orillas de la Ría», señalan, en referencia a la isla de Zorrotzaurre y la futura operación en Punta Zorrotza.

Las instalaciones están fuera de ordenación urbanística desde 1994 y sigue sin concretarse a dónde irán, a pesar de que periódicamente desde el Gobierno municipal se ha informado de las gestiones. Hace un año, la dirección de Sader-Profersa y los propios trabajadores también reclamaron el traslado. El año anterior, el anuncio de que la planta se iba a situar en Ortuella provocó movilizaciones en contra en esa localidad de Meatzaldea.

La iniciativa ciudadana insta al Ejecutivo autonómico a que colabore con el Consistorio y el grupo Agaleus en la búsqueda de un emplazamiento adecuado para llevar a cabo el traslado de estas instalaciones. Ya en 2015, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Bilbo aprobó el convenio urbanístico que, según los responsables municipales, iba a propiciar la salida de la planta de Punta Zorrotza para 2018, algo que no ha sucedido.

Residuos peligrosos

En la actualidad, apuntan desde las asociaciones vecinales, Sader trata más de 86.000 toneladas de residuos peligrosos de distinta procedencia. Así, se procesan 3.400 toneladas de lixiviados de la incineradora de Zubieta después de que se descubriera que los estaban enviando a una empresa de Artaxoa que no disponía de permiso, otras 12.000 de un vertedero de A Coruña y otros materiales enviados desde Cantabria, La Rioja o Nafarroa.

Esos colectivos vienen denunciando el aumento del tránsito de camiones, «algunos sin la correspondiente identificación de residuos que deberían llevar por ley»; el acaparamiento que hacen del parking público situado junto a la fábrica o que el Consistorio haya cedido el muelle de Zorrotza –de titularidad municipal desde 2019 – a la empresa para sus operaciones, cortando su acceso a la ciudadanía.

El vecindario del entorno constata un incremento de las emisiones a través de la chimenea y de las grietas que existen en el tejado de la planta por la que salen nubes de polvo que mantienen en alerta a los habitantes de Zorrotza pero también a los de Elorrieta-San Inazio.

Además, exponen desde la plataforma, Profersa produce fertilizantes y gestiona residuos empleando como materia prima, entre otras, unas 9.000 toneladas anuales de ácido sulfúrico, emitiendo a la atmósfera cloruro de hidrógeno, fluoruro de hidrógeno y partículas finas.

«Hay numerosas evidencias científicas sobre la afectación de las partículas finas pm2.5 a la salud incluyendo enfermedades cardíacas y pulmonares, afectando especialmente a los niños, ancianos y personas con dolencias cardíacas, asma o enfermedades crónicas», apuntan.

«El aire es irrespirable»

«El aire es irrespirable, un tufo que abarca además de Zorrotza a barrios como Deustu, San Inazio, Elorrieta, Altamira, Masustegi, Olabeaga o Basurto. Aunque nos digan que no existe ningún riesgo para nuestra salud –manifiestan–, tenemos motivos para no creerles. No solo por los síntomas que venimos padeciendo y que coinciden con los picos de actividad de la fábrica (tos, picor de garganta, dolor de cabeza…)». Las movilizaciones en estos años para denunciar las molestas emisiones no han cesado.

No pasan por alto que, en el radio de incidencia de la fábrica, hay menos estaciones de medición de la calidad del aire en funcionamiento que hace 15 años. «Ni siquiera funcionan las más cercanas de Zorrotza y San Inazio», denuncian. Creen que todo esto no es casualidad.

Precisamente en febrero pasado, el Pleno del Consistorio bilbaino aprobó por unanimidad instar al Departamento de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente de Lakua a que instale con urgencia medidores de calidad del aire cerca de estas industrias.