Iñaki Uriarte
Arquitecto

Sabino Arana Sariak y Jordi Pujol

El último domingo de enero, en Arriaga An-tzokia de Bilbao, Sabino Arana Fundazioa entregó los galardones que anualmente concede a personalidades y entidades vinculadas a Euskal Herria, Sabino Arana Sariak, nominación que no requiere ningún bilingüismo, tratándose de una entidad y materia de raíz socio cultural.

Es preciso recordar que en su décimo séptima proclamación hace 20 años, el 19 de enero de 2006, tal distinción fue concedida al entonces President de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol i Soley para «premiar su compromiso, la defensa de los valores de tolerancia y la búsqueda de la libertad y democracia que siempre ha defendido».

Pero el tiempo y su hermana la historia han cambiado. El personaje de aspecto y modos bonachones ocultando una actitud delictiva con apropiación y evasión de dinero durante 34 años ha traicionado a todos los que creyeron en él, encabezando un amplio y globalizado gansteril clan familiar. Pujol decía que «los pecados de la carne y del dinero eran veniales», sabio y oportuno consejo popular.

En su propio país ha sido respondido con fulminantes determinaciones. Le ha sido retirado el tratamiento de Molt Honorable, suprimido el despacho, empleado, coche oficial y la generosa pensión vitalicia de 86.418 euros al año que tenía. Pujol, por petición previa, ha devuelto la Medalla d’Or de la Ciutat de Barcelona, máxima distinción otorgada en el año olímpico 1992 y el reconocimiento de Tarragona (2003) y en Premiá de Dalt su monumento (2011) en modo de escultura ha sido derribado del pedestal. Aún falta que Unesco le solicite la medalla que le entregó. Ha perdido casi todo menos el botín.

De la misma manera, para preservar el prestigio y honor de Sabino Arana Sariak y de las personas premiadas, es preciso que se revoque el galardón entonces concedido y en consecuencia el objeto que lo materializa lo más pronto posible. Es sospechosamente sorprendente la incomprensible inhibición de esta institución, a no ser que tenga otra lectura más profunda interpretable como de solidaridad o tolerancia con los repudiables hechos cometidos.

No se puede olvidar que Pujol no tuvo simpatías por Euskal Herria y el abertzalismo, solamente acudió a Bilbao en 1978 para visitar a Carlos Garaikoetxea, que entonces presidía el Euskadi Buru Batzar del PNV, enemigo histórico como CIU de la izquierda abertzale, en todas sus diferentes denominaciones. Especialmente hostil ha sido Unió y su fracasado dirigente Josep Antoni  Duran i Lleida, un vividor político. Debe recordarse con especial dolor para el pueblo vasco su repugnante posicionamiento y baja catadura cuando se solidarizaron con Barrionuevo y otros criminales del GAL tras su condena. Es más que evidente el PNV a través de esta entidad es la única institución en todo el actual Estado español que respalda a Pujol.

Esta consideración sobre Pujol está y debe estar totalmente al margen del admirable proceso del pueblo catalán por liberarse de España y poder proclamar en su Parlament legítima y legalmente la independencia. Por ello precisamente se arremete desde el Gobierno español con todos los medio posibles, incluso sucios, para confundir y contrarrestar.

Y ese miedo interior hace que el lehendakari Urkullu sea incapaz de pronunciar tres veces seguidas en un discurso la palabra Independentzia. Concepto y anhelo utilizado solo en fugaces instantes de éxtasis populista, Aberri Eguna, Alderdi Eguna. Existe pánico y se refleja cada día más en la permanente ambigüedad del PNV más español de la historia, no sea que se empiecen a destapar, que sucederá el día que dicho Gobierno insinúe un distanciamiento de España. El Servicio de Información de la Guardia Civil (SIGC) y sus estructuras comunicativas como “El Mundo” relatarán lo que tantos intuimos, la implicación del partido en numerosos y grandes casos de más que presunta corrupción.

Un par de ejemplos algo antiguos muy significativos que no conviene olvidar. Euskalduna Jauregia de Bilbao, inaugurado en 1999 con un coste previsto de 13.421 millones de pesetas, se incrementó en 4.304 que se atribuyó, con sospechosa aceptación, a «elementos incorporados que añaden valor y superficie construida». En las obras iniciales del Metro Bilbao, inaugurado en 1995, hubo un 9,5% más de lo presupuestado por el Consorcio de Transportes de Bizkaia. En las excavaciones se hizo una baja de 7.868 millones de pesetas y el coste final creció en 18.580 millones, un 37% más de lo adjudicado. El edificio de su sede costó un 52% más de lo presupuestado, etc.

Con esta metodología operativa tan peculiar no es extraño que el PNV y su aliado PSOE en estos y pasados robos, desease construir un absurdo y antinatural puerto exterior en Pasaia. Y conocido el antecedente de la estafa de la incineradora de Zubieta y el gigantesco fraude de Bidegi en Gipuzkoa en una anterior legislatura por los que ahora gobiernan Gipuzkoa y Donostia, es previsible que el TAV sea un irracional proyecto pensado para continuar en este rentable, sigiloso y veloz viaje por la rapiña.

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