Patxi IRURZUN
IRUÑEA
Entrevue
ALÉN AYERDI
BATERÍA DE CICLONAUTAS

«El rock nos ha salvado la vida, una vez más»

El trío navarro-argentino publica su tercer trabajo, «El camping del hastío», un disco en el que el sonido poderoso de la banda mezcla y asienta con contundencia todos sus ingredientes –stoner, rock sureño, folklore argentino– y que ya están presentando en directo. Su próxima parada está fijada hoy mismo en la sala Santana 27 de Bilbo.

«Parece que lo intuíamos, que teníamos una premonición y veíamos venir algún desastre», dice Alén, el batería de Ciclonautas (lo es también de Marea, además de llevar con tino el timón de El Dromedario Records, la pujante discográfica que ha publicado “El camping del hastío”), al referirse a la canción que da título a este tercer disco de la banda. «Esa canción estaba escrita antes de la pandemia y hay en ella una frase de Mariano (Mai Medina, el cantante y guitarrista de la banda) que pone los pelos de punta: ‘Murió el tiempo al vivir’. ¿Quién no se ha sentido así durante estos meses?».

Ellos, al menos, Ciclonautas, han tenido la música. Ese ha sido el tablón al que agarrarse, el arcón lleno de latas de conservas bajo la lona raída mientras fuera la tormenta se llevaba todo por delante. «Mantener un proyecto, contar con unas canciones ilusionantes nos ha mantenido la cabeza ocupada. La música, el rock nos ha salvado la vida, una vez más», confiesa el baterista.

Y se nota, pues al pasar las canciones de “El camping del hastío”, contundentes, crudas, arenosas, por el tamiz del buscador de oro siempre aparecen las pepitas relucientes, la chispa luminosa, el rayo de luz cuando escampa y que permite seguir adelante, alejarse del barranco, salir de esa tienda de campaña justo cuando el aire comienza a hacerse irrespirable.

De Rosario a Berriozar

El recorrido de este tercer trabajo de la banda comienza en 2016, cuando Ciclonautas acaba la gira del anterior, “Bienvenidos los muertos”, en Argentina. «Mariano se quedó allí componiendo durante un año, luego volvió y comenzamos a montar estructuras, arreglos…», nos explica Alén, que disculpa de paso al cantante y guitarrista argentino, quien no ha podido acudir a última hora a la entrevista por un contratiempo familiar (el trío lo completa el iruindarra Javiertxo Pintor, Dr, Txo, talentoso bajista de largo y distinguido recorrido que ha tocado en grupos como Kontuz Hi, La venganza de la abuela, Konfusión…). «Después, cuando acabé la gira de Marea –continúa Alén– a finales del 2019, viajamos de nuevo a Rosario, y estructuramos unos 18 temas de los que elegimos los 11 que forman el disco. Y justo cuando volvimos a casa, la primera semana de marzo nos encerraron, pero ya teníamos cada cual el material necesario para trabajar, nos dimos además de alta en la Seguridad Social para poder movernos, juntarnos, fuimos haciendo las cosas y para julio entramos a grabar».

Disco de asentamiento

“El camping del hastío” es el tercer trabajo de Ciclonautas. En las letras de sus once canciones –una colección de singles, como las ha calificado algún crítico– se suceden las referencias a la naturaleza, los fenómenos atmosféricos: el sol, el agua, los precipicios, la tormenta, el viento… lo cual ilustra a la perfección el sonido contundente de la banda, y confirma que las referencias a las que siempre se alude cuando se habla de ellos –stoner, sureño, rock argentino– se asientan y perfilan la personalidad del grupo, que ya de por sí era acusada desde sus tres flancos (la voz llena de tierra de Mai, le pegada salvaje de Alén, el bajo como un corazón de Txo).

«Nuestro primer disco, ‘Qué tal?’, fue una toma de contacto, nos estábamos probando a nosotros mismos, había muchas cosas distintas, una serie de estilos dispares y por separado. El segundo, ‘Bienvenidos los muertos’, no lo veo como una evolución, estábamos en la dinámica de los directos y queríamos hacer un disco que funcionara bien en ellos, pero en este tercero queríamos mezclar todo lo que había sido Ciclonautas, parar, hacer un disco reposado, dar tiempo a cada cosa… Por explicarlo con un ejemplo, la canción ‘Matando al suicida’ podía haber sido una chacarera argentina llevada al terreno del rock, como hicimos con ‘Veneno’ en ‘Qué tal?’, o podía haber sido una canción rock, pero hemos conseguido aglutinar las dos cosas, es decir, hay una evolución, tratamos de mezclar de todos los estilos de Ciclonautas pero caminando dentro de las propias canciones», explica Alén.

Y añade que de admitir alguna etiqueta para definir todo ello se queda con la de desert-rock, que es un término más ambiental que técnico, y en el que además también encaja a la perfección no solo el sonido del grupo, sino también sus vídeos, como el de “Bombo sicario”, en el que vemos a los tres ciclonautas en situaciones complicadas: enterrados vivos, colgando de un precipicio o atados a la vía del tren. «Queríamos expresar situaciones de vulnerabilidad en las que, sin embargo, no hay que desesperar porque siempre llega un momento en el que alguien te ayuda o tú mismo ves la salida, comprendes que hay que seguir luchando, trepando para salir del precipicio, intentando liberarte de las amarras».

Colaboraciones

Preguntamos a Alén, por último, sobre las colaboraciones de “El camping del hastío”, menos numerosas que en trabajos anteriores, pero que han aportado mucho. «Ha sido una sorpresa que Leyre Aranguren, que ha hecho la producción junto con Iñaki Llarena, nos fuera pasando los coros que ella había trabajado. No desechamos ninguna de sus propuestas, alucinamos con su capacidad para abrir estribillos, nuestro estilo tiene una voz con mucha grava, muy poderosa, con un estilo muy atormentado, y ella consiguió poner luz a eso, ensanchar el universo de esas canciones, las canciones son más grandes gracias a Leyre…»

Sucede lo mismo con Maialen Gurbindo, Chica Sobresalto, que colabora en “Souvenir” y “Deseo”, a la que, a pesar de la amistad que le une al grupo (Chica Sobresalto forma parte de la escudería de El Dromedario) han incluido por un criterio artístico. «Había un hueco muy bonito para ella y nos parecía un reto juntar a dos talentos tan grandes y tan distintos como Mariano y Maialen, que además ya se conocían y habían hecho cosas juntos». También –considera Alén, pues es un aspecto que en El Dromedario miman especialmente– enriquece las canciones el diseño gráfico del disco, que ha corrido a cargo de Iosu Berriobeña. Además, Carlos Colina ha aportado colchones de piano, sintetizadores… «Nos entendemos muy bien y trabajamos muy a gusto, Carlos nos ofrece siempre muchos abanicos de posibilidades».

Saliendo del hastío

Colaboraciones, todas ellas, que han contribuido al disco de manera que resulta imposible prescindir de ellas en directo, por lo que deberán “dispararlas” ellos mismos, pues resulta complicado contar siempre con todos los artificieros. Un directo, por otra parte, al que Ciclonautas le tiene ganas. «Es complicado tocar rock con gente sentada, aforos, pero tenemos mucha ilusión por mostrar lo que hemos hecho». De momento ya llenaron la sala Urban Rock Concept de Gasteiz el pasado 30 de mayo, han pasado por La Riviera de Madrid y tocarán en próximas fechas en Bilbao (12 de mayo, sala Santana 27) y Barcelona (día 19, sala Apolo). «Si no salimos a tocar perdemos mucha chispa, tenemos ganas de ver a nuestros fans, y sobre todo salir de este camping del hastío. No tocar y guardarlo sería horrible», concluye Alén.