Jornadas lúdicas en Zalla: «Vas por los juegos y te quedas por la gente»
Más de medio millar de personas se darán cita esta Semana Santa en el frontón de esta localidad vizcaina para disfrutar de las VIII Omicron, unas jornadas de rol y juegos de mesa que organiza desde 2015 la asociación bilbaina Ábaco. Un evento para convivir durante cuatro días con gente procedente de los más diversos lugares.

El frontón Mimetiz de Zalla acogerá esta Semana Santa una nueva edición de Omicron, las jornadas de rol y juegos de mesa que organiza la asociación bilbaina Ábaco. «Las Omicron las empezamos a celebrar en 2015. Fue un poco en respuesta a que se dejaron de hacer los Encuentros Rúnicos en Rentería, organizados también en Semana Santa por una asociación llamada Atlas. Se produjo un vacío enorme, así que copiamos su modelo, porque si algo funciona, replícalo», explica Jokin García, responsable de Comunicación de Ábaco, fundada en 2013.
Diez años después celebran la octava edición, ya que la pandemia obligó a parar durante 2020, 2021, y 2022. El primer año porque las fechas cayeron en pleno confinamiento, y los dos siguientes porque aún permanecían activas algunas restricciones, «y organizar unas jornadas como estas y que las mascarillas sean obligatorias es una pesadilla».
Ábaco fue fundada por una docena de personas, pero a día de hoy está formada por cerca de un centenar de socios y socias, que cuentan con un local en el barrio bilbaino de Ametzola, lindando con Rekalde. «Tiene unos 300 metros cuadrados y cada dos meses solemos organizar algún evento de puertas abiertas. También organizamos actividades en tiendas y centros comerciales», apunta García.
El año pasado fueron unas 600 personas las que se pasaron por el Mimetiz, entre el jueves y el domingo, y en esta ocasión esperan alcanzar una cifra similar. «El Ayuntamiento de Zalla nos cede el espacio, este año como novedad tendremos algunas salas anexas. Y durante cuatro días seguidos el evento no para, no cierra, está abierto las 24 horas del día».
«Tenemos actividades programadas, pero además contamos con una ludoteca de préstamo, que vas ahí a cualquier hora y pides que se te deje cualquiera de los juegos que hay, te sientas en una mesa y te pones a jugar. En la franja diurna tenemos además una ludoteca familiar, que cuenta con monitores para explicar juegos a quienes vienen con txikis», señala el responsable de Ábaco.
GENERAR COMUNIDAD
A todo esto, que es gratuito, se le suma la posibilidad de un espacio para dormir, también sin pagar. «Tenemos un gimnasio anexo en el que la gente puede dejar sus colchonetas y dormir ahí. Esto permite que venga gente de Madrid, de Valladolid, de Barcelona, de Pamplona, de Donostia… lo que genera comunidad. Es un poco como recuperar el espíritu de cuando de niño te ibas de colonias, pero de adultos. A estas cosas uno va por los juegos, pero se queda por la gente», remarca.
Evidentemente, quienes ya no tengan el cuerpo como para dormir sobre una esterilla, o simplemente busquen algo más cómodo, pueden optar por otros tipos de alojamientos. «El hotel de Zalla está lleno desde dos meses antes, hasta hace un año había una pensión que en enero tenía todo reservado», indica Jokin García, quien además resalta que «se llena el pueblo. Con las comidas, cenas… no sé qué impacto tendrá en la economía de Zalla pero…».
Para poder participar es necesario inscribirse «por temas de seguridad, aforo, estadística, para participar u organizar, para pedir juegos… Dependiendo de si se queda a dormir, la tarjeta es de un color u otro, así controlamos quién entra en el dormitorio. Si te inscribes en la web con antelación ya estará la tarjeta preparada, si te quieres inscribir en el momento es posible que haya cola y tengas que esperar», explica.
Para Ábaco se trata de una actividad deficitaria, porque tiene que alquilar parte del material que necesita (sillas, mesas, estanterías…). «Palmamos pasta, asumimos que las Omicron son un gasto, pero el beneficio es que nos mola que se celebren este tipo de eventos. Y muchos de los socios que hay hoy en día es porque nos conocieron gracias a las jornadas».
Serán cuatro intensos días para las personas voluntarias, aunque al menos el lunes es festivo y servirá para recuperar fuerzas. «El jueves vas con mucha energía, pero luego hay que vaciar el frontón entero, desmontar las baldas, recoger los juegos, llevar el material a Bilbao… terminas todos los años preguntándote ‘¿quién me mandaría meterme en este fregado?’». Aunque ya dice el refrán que ‘palos a gusto no duelen’. O duelen menos.

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