El miedo a morir de hambre acorrala a los gazatíes por el bloqueo israelí
«Israel no solo nos mata con bombas, ahora también con hambruna». Sarq al Yaman relata el miedo a morir de hambre en Gaza desde que Israel vetó la entrada de cualquier ayuda -alimentos, agua, combustible, medicamentos- a principios de marzo. El hambre como arma de guerra se suma a las bombas que mataron a más de un centenar de personas en dos días.

El miedo a morir de hambre es una realidad que empieza, cada vez más, a acorralar a la población gazatí sin acceso a comida ante el veto impuesto por Israel a la entrada de camiones con ayuda humanitaria, desde hace ya más de un mes, y que se ve obligada a aferrarse a los pocos comedores benéficos todavía operativos en el enclave palestino para poder sobrevivir.
«Si sigue el cierre de los cruces por unos días más, se aumentará el desastre por el agotamiento de todos los alimentos de la Franja», advierte a Efe el gazatí Sarq al Yaman. «Israel no solo nos matará con bombas, ahora también con hambruna», agrega.
El pasado 2 de marzo el Gobierno de Benjamin Netanyahu bloqueó el ingreso de camiones con ayuda como medida de presión contra Hamas, después de que rechazaran, por entonces, una nueva propuesta estadounidense de extender la primera fase del acuerdo del alto el fuego, que no seguía lo pactado en el texto original firmado en Doha por ambas partes.
Desde entonces todos los pasos fronterizos de la Franja de Gaza permanecen cerrados.
La escasez de alimentos dentro del enclave palestino ha disparado el precio de la mayoría de los productos básicos, como la harina, para la que hay que pagar cerca de 400 shéqueles (95 euros) por tan solo un paquete, según detalla al Yaman.
Precisamente esto motivó el cierre de todas las panaderías gestionadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) del enclave palestino el pasado 1 de abril, tal y como confirmó a Efe un alto funcionario de la ONU.
«Todo lo que se encuentra en el mercado -verduras, arroz o aceites-, es muy caro. El ciudadano de Gaza sigue preguntándose, ¿hasta cuándo la Franja seguirá asediada? Llevamos más de un año y medio en la guerra con muchos meses de cierre de los cruces, lo que está causando una hambruna dentro de la Franja», lamenta este gazatí.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció esta semana que mientras Hamas no libere a los 59 prisioneros que todavía retiene no se reanudará la entrada de camiones con ayuda humanitaria y también con combustible y medicinas. Además, dijo que, en caso de producirse ese escenario, sería a través de una estructura de empresas civiles, para evitar que la ayuda pueda llegar a manos de Hamas.
COMEDORES BENÉFICOS A PUNTO DE CERRAR
«Soy un ciudadano palestino que me dirijo al mundo árabe y les digo que con nuestros niños aquí estamos sufriendo una hambruna pero, aún así, permaneceremos en esta tierra y no la dejaremos», afirma al Yaman. Con los precios disparados y sin la llegada de alimentos, el último recurso para los gazatíes están siendo los comedores benéficos, como el gestionado por Abul Qasem, responsable de uno de ellos en Rafah. «Claro, estamos a punto de suspender el trabajo por la carencia de los alimentos básicos del mercado, y los suministros que tenemos nos cubren solo una semana», explica Qasem.
Los niños, uno de los grupos más vulnerables de la Franja, se agolpan hambrientos con sus cazos a estos comedores para poder recibir algo de comida al día. «Estas familias corren el riesgo de sufrir hambruna en una semana, pedimos a la comunidad internacional que haga frente y ejerza presión a la ocupación para abrir los cruces y que entren ayudas y alimentos», agrega Qasem. Ante la falta de comida y de proteínas, gazatíes están recurriendo a la carne de tortugas marinas que se quedan atrapadas en las redes de los pescadores. «Los niños eran reacios, les dijimos que era tan delicioso como la ternera. Algunos comieron, otros no», relató a AFP Majida Qanan. «Nunca hubiéramos pensado que comeríamos tortuga», agregó su primo, Abdul Halilm Qanan, pescador.
El jefe de la Unrwa, Phillipe Lazzarini, ha advertido también esta misma semana de que los «limitados suministros entregados durante el alto el fuego temporal» se han agotado ya. Denuncia a la que se ha unido un colectivo de ONG internacionales: «La hambruna no sólo es un riesgo, sino que parece estar desarrollándose rápidamente en casi todas las zonas de Gaza».
En junio pasado, los palestinos se veían obligados a comer pienso para animales o hierba y a beber aguas residuales y varios bebés murieron a consecuencia de la desnutrición. La tregua que entró en vigor el 19 de enero permitió envíos de ayuda que paliaron algunas situaciones, aunque Israel no llegó a cumplir las cantidades acordadas, hasta que el nuevo bloqueo ha devuelto la amenaza del hambre.
Con armas más convencionales, el Ejército mató ayer aal menos a 54 personas más, y a cerca de un centenar en dos días, sobre todo en las tiendas de los desplazados, como ocurrió ayer al oeste de ciudad de Gaza, en Beit Lahia, o la zona de Mawasi, establecida como «zona humanitaria». Aunque ya ni siquiera se molesta en tapar las atrocidades con estas supuestas «zonas seguras», un portavoz militar confirmó que «actualmente no está definida como zona segura y que las zonas de evacuación cambian».

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Un esquiador de Irun, entre los tres fallecidos por un alud en Panticosa

Aerosorgailu bat zure esne kaxan

Elogio de las puertas giratorias entre el trabajo privado y el político
