Los diez años perdidos de Onkologikoa, reflejo del país

Onkologikoa va camino de completar su integración en Osakidetza. Es, por ahora, el último episodio de un proceso tortuoso que tiene en su origen la privatización de las cajas de ahorros vascas. Antes, ya resulta discutible que la obra social de Kutxa desarrollase una inversión así en paralelo a la sanidad pública. Sin olvidar esa crítica o debate sobre sus orígenes clientelares, lo cierto es que el desarrollo de Onkologikoa significó un avance en el tratamiento integral del cáncer.

La privatización de las cajas supuso la pérdida del capital necesario para mantener una infraestructura así y, paradójicamente, esa situación ha desembocado en la publificación del centro sanitario. Uno de los pocos efectos positivos de aquel trauma, aunque se haya perdido una década y se desconozca la factura. Ha sido un tránsito errático que ha ido desde la tentativa de privatización de la mano de empresas implicadas en el desmantelamiento de la sanidad pública madrileña hasta la actual integración, pasando por un convenio bajo el que se han perdido algunos de los valores añadidos que tenía el hospital donostiarra. Los profesionales sanitarios y la ciudadanía han tenido que soportar la negación terca de los problemas y las alternativas por parte del Gobierno de Gasteiz.

El consejero de Salud del Gobierno de Lakua, Alberto Martínez, afirmó ayer que quieren que para 2027 Onkologikoa «dé asistencia a Gipuzkoa, Bizkaia, Álava, Navarra y también a Iparralde», en lo que definió como «un proyecto de país». Subrayó que quieren convertir el centro «en uno de los puntos de referencia para el sur de Europa en el ámbito de la oncología». El 9 de febrero de 2015, hace diez años, en la misma la Comisión de Salud en la que el consejero Martínez hacía esas declaraciones, la portavoz de EH Bildu, Rebeca Ubera, instó al entonces consejero Jon Darpón a «la integración de Onkologikoa en la red pública», una opción que este descartó. Parte del problema del país es que, por intereses y por prejuicios, el establishment se empeña en replicar sus errores y no escuchar alternativas viables y positivas. Llegan tarde, quieren que no conste su desidia y recibir aplausos. No puede ser.

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