Iosu GANUZA
HATORTXU ROCK

Marea reivindicativa

Durante toda la jornada la carpa de Atarrabia se llenó en un festival en el que el punk y el ska predominaron. Non servium y Talco fueron quienes atrajeron a más gente durante la noche y alentaron a un público joven, que confirmó el relevo.

Hatortxu Rock no bajó el ritmo en ningún momento y la carpa de Atarrabia se llenó durante toda la noche en la vigésimo segunda edición de un festival que año tras año sigue alentando el grito contra la dispersión y a favor de los derechos de los y las presas y refugiadas políticas vascas.

La noche no enfrió el ambiente. Lejos de ello, la temperatura fue subiendo desde que Des-Kontrol subió al escenario del festival vasco. El grupo de Arrasate quiso repetir año y medio después de subirse al escenario del festival solidario en Lakuntza. Tal y como se comunicó en la web de la organización, este quinteto, «tras estar varios años alejados de los escenarios o inmersos en otros proyectos», y su aparición en HatortxuRock en verano de 2017, «han participado en unas pocas citas solidarias». No defraudaron a pesar de que Mafalda había dejado el pabellón muy alto, sobre todo en lo reivindicativo.

Mientras tanto, en la cocina se comenzaban a formar colas, a eso de las 22.00, de gente que iba recordando que tenía hambre. En una de esas hileras, Iñaki Etxeberria, de Iruñea, comentaba que era su debut en el festival y que «aunque me fastidie perderme Des-Kontrol, ya había hambre». Al ser preguntado por su primera experiencia en Hatortxu, Etxeberria explicó que «no podía ir mejor, no esperaba este ambiente, y, además, he ligado», señaló mirando de reojo a su acompañante.

Kilómetros de solidaridad

El ekitaldi central comenzó, como viene siendo habitual, sin avisar. Y también, al igual que suele ser habitual, con emoción. El vídeo promocional de la edición veintidós del festival criticaba la problemática de la dispersión, recordando a la iruindarra Sara Fernández, que murió hace 15 años en un accidente de tráfico cuando iba a visitar a un amigo a Valdemoro. El acto de la noche recordó esos viajes, ríos, carreteras y cárceles de los dos estados, en una lectura en primera persona, acompañada por la música de un violín y dos bailarinas.

Los kilómetros que cada semana recorren los familiares, los recorrieron ayer cientos de personas venidas de todo el Estado a mostrar su solidaridad con ellos y con los y las presas políticas. Ruben Martínez, de Madrid, afirmó que «todos sabemos lo que es Hatortxu, lo que significa», y añadió que «por eso venimos». Martínez puntualizó, bandera de Castilla en mano, que «este festival es la h…» porque en Euskal Herria «sois capaces de organizar esto y juntar a tanta gente por los presos, y además musicalmente montáis un cartel digno de cualquier macrofestival». Al igual que en el caso de Ruben Martínez, fueron varias las personas que llegaron a Atarrabia ayer con banderas y camisetas que apelaban a sus lugares de origen.

Después del acto central y Des-Kontrol, fue el turno de las suecas The Baboon Show. Lejos de desinflarse, el público se enganchó con el espectáculo de este grupo en una de sus primeras aparaciones en Euskal Herria.

El punk, ska y oi! resucitaron ayer en Atarrabia, y muestra de ello son estas declaraciones de Miren Ibarra, procedente de Bilbo, cuando afirmó que «a mí este estilo de música no me gusta, pero la verdad es que estoy gozando como hacía años que no hacía en un festival». «Está claro que para que te escuchen no basta con gritar, hay que hablar claro, y los grupos de este estilo lo hacen sin pelos en la lengua», añadió Ibarra. Reivindicación que explotó con Non Servium. Los de Móstoles volvieron a subir temperatura, decibelios y latidos dentro de la carpa y recordaron la “Bendita locura la que te llevo hasta ahí // Nada de lo que arrepentirse nada por lo que estar triste, // Lo malo se acaba cuando cumplas tu condena // Pero los buenos momentos para siempre quedan”.

Sin tiempo para respirar llegaron los italianos de Talco, que no defraudaron y los valencianos Auxili, que pusieron algo de pausa y bailoteo antes de que Zartako-K en su despedida e Iruñerria Jamaica Clash cerrasen una jornada que todavía hoy sigue retumbando en la cabeza de muchas.