Olga Risueño e Iñigo Rudi
Portavocía de Batzarre
KOLABORAZIOA

Sobre la trata y la explotación sexual

Este lunes 23 de setiembre ha sido el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, dos fenómenos que vulneran gravemente los derechos humanos. Desde Batzarre nos sumamos a las voces que denuncian estas situaciones exigiendo que se pongan todas las medidas para avanzar en la erradicación de la trata de seres humanos, una extendida forma de esclavitud moderna que atenta gravemente contra la dignidad y la libertad de millones de personas.

Para avanzar en este camino nos parece importante matizar conceptos como «trata», «explotación sexual» y «prostitución», ya que en algunos discursos se utilizan de forma imprecisa, dificultando que se combata el problema en toda su dimensión.

Cuando hablamos de trata, tal y como se define en el convenio europeo, en nuestra legislación y protocolo marco de atención a las víctimas, debe producirse la captación –a través del fraude, engaño, violencia, rapto o coerción–, el traslado, la recepción y la acogida de la víctima para ser explotada en régimen de servidumbre; el fin puede ser la explotación sexual, pero también en otros sectores.

Por ello, con los discursos en los que solo se habla de trata con fines de explotación sexual, se invisibilizan a esas otras mujeres u hombres, que son víctimas de trata para otros fines y que «desaparecen» de la denuncia social, de las campañas de sensibilización y dificulta su identificación como víctimas.

Igualmente no es lo mismo ser víctima de trata que de explotación sexual, ya que puede haber mujeres que son obligadas a prostituirse pero que han venido a nuestro territorio de forma voluntaria. A estas mujeres explotadas pero que no han sido objeto de trata, se les devalúa su condición de víctimas: la pena por explotación es inferior, no existen las mismas medidas de atención, ni el mismo protocolo de protección.

Por último no debemos olvidar que no todas las personas –sean mujeres, hombres o transexuales– ejercen la prostitución de forma forzada, que existen aquellas que deciden obtener una remuneración por sus servicios sexuales y que las victimizamos sin que ellas se consideren víctimas, quitándoles el poder que tiene sobre sus propios cuerpos y sus propias vidas; las etiquetamos de «tratadas» cuando no lo son, dificultando que los recursos vayan a las mujeres que sí son víctimas y necesitan todos nuestros esfuerzos para que puedan salir de una terrible situación de vulneración de los derechos humanos más elementales.

Esto ya nos lo señala el grupo de expertos en lucha contra la trata de seres humanos (Greta) del Consejo de Europa en su “Informe sobre la implementación por parte de España del Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos” del 2013.

En él se señala que la trata de seres humanos y la prostitución no es lo mismo; que hay que tener en cuenta también la trata con otros fines, no solo el de explotación sexual; que aunque hay que penalizar a quien solicitan servicios de víctimas de trata sabiendo que lo son, las multas a la prostitución y a sus clientes es una medida represiva que dificulta la lucha contra la trata.

Así, desde Batzarre creemos imprescindible para avanzar en la lucha contra la trata y la explotación sexual el esfuerzo por matizar y clarificar de qué víctimas estamos hablando, porque si estas no se identifican correctamente caemos en el error de dejarlas indefensas y olvidándonos de poner en el centro sus necesidades y su protección. E igualmente clarificar, siguiendo el informe del grupo Greta, que las personas que ejercen la prostitución están fuera de esa realidad que el 23 de setiembre se conmemora.