M.C.
QUINCENA MUSICAL

La orquesta se creció ante la visita de una estrella internacional 

El del sábado fue un concierto con historia propia que se resolvió de la mejor manera posible. Semyon Bychkov, un director reconocido en todo el mundo, iba a asistir a la Quincena Musical al frente de la formación que dirige desde 2018, la Filarmónica Checa, una de las orquestas más antiguas y prestigiosas de Europa. El Covid frustró aquellos planes, pero resulta que Bychkov, que está casado con una de las hermanas Labèque, pasó el confinamiento en Ipar Euskal Herria, y esa cercanía posibilitó que la Quincena fraguara un plan B: le ofrecieron a Bychkov venir igualmente a Donostia, pero a dirigir a Euskadiko Orkestra, que por logística era la indicada para hacerse cargo de las citas sinfónicas en esta edición del festival.

De esta forma, durante la semana pasada, Euskadiko Orkestra se ha encontrado trabajando con una de las grandes estrellas de la dirección internacional. Había curiosidad por escuchar el resultado de esa colaboración, de comprobar si nuestra orquesta estaría a la altura de la Filarmónica Checa, la Orquesta de Radio Colonia, la Orquesta de París y otras grandes de las que Bychkov ha sido titular a lo largo de su trayectoria. El propio director ruso puso su granito de arena en alimentar esa intriga con el titular que dio en una entrevista: «Si los músicos son capaces de leer mi mente, haremos un buen concierto».

Pues bien, el rendimiento de Euskadiko Orkestra el sábado fue excepcional. Quizá tardó un poco en adaptarse a la forma de dirigir nerviosa y dramática de Bychkov en “Coriolanus”, pero en la “Sinfonía Heroica” de Beethoven lograron responder con claridad, exactitud y hermoso sonido a la versión repleta de detalles, complejidad de planos sonoros, poderosos tutti y recursos retóricos que construyó Bychkov. La sección de viento madera mostró un color precioso tanto en sus solos como en conjunto, las trompas fueron precisas y musicales, y la cuerda mostró un gran volumen y brillo en su timbre. Se mostraron, en definitiva, como un instrumento versátil y flexible, a un nivel que hace apenas diez años parecía inimaginable, lo que supone una confirmación del trabajo realizado.