Daniel GALVALIZI
MADRID

El PP contacta con Puigdemont para sopesar la investidura de Feijóo

Alberto Núñez Feijóo y Cuca Gamarra durante una reunión del PP.
Alberto Núñez Feijóo y Cuca Gamarra durante una reunión del PP. (Fernando SÁNCHEZ | EUROPA PRESS)

Dirigentes del PP han iniciado contactos informales con el expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, para hablar sobre las posibilidades de un acuerdo de investidura, a pesar de que el lunes pasado la secretaria general Cuca Gamarra aseguró en rueda de prensa que esa posibilidad no estaba «sobre la mesa».

Según confirmaron fuentes de la cúpula de Junts con diálogo habitual con Waterloo, tras las elecciones del 23J hubo «contactos privados» de un dirigente cercano al candidato a la Presidencia Alberto Núñez Feijóo con el líder independentista radicado en la ciudad belga desde 2017. El motivo: analizar las posibilidades de acuerdos de investidura.

Si bien ha sido con máxima reserva, GARA ha podido saber por las mismas fuentes que ante lo expresado por Junts su respuesta no fue positiva, pero la conversación acabó con la voluntad de Génova de «explorar los caminos» posibles.

«Han sido muy profesionales», señalan las fuentes cercanas al dirigente catalán cuando se refieren a la forma y el tono en el que contactaron desde el PP. Desde Junts consideran que «no hay diferencia» entre PSOE y los «populares» en cuanto a su posición frente al independentismo (recuerdan lo del caso Pegasus y el 155) y exhiben una actitud muy pragmática. «Nosotros hablamos con todos y Carles siempre estuvo dispuesto a hablar con todos», recalcan.

En el Passatge de Bofill 11 de Barcelona, sede nacional de Junts, están sorprendidos por la indiferencia del equipo de Pedro Sánchez. Si por un lado y contra todo pronóstico el PP se ha mostrado más cercano de lo que se imaginarían, Ferraz está tensando la cuerda a más no poder. «No ha habido nadie del PSOE que haya contactado con Puigdemont hasta ahora», explican a este diario las mismas altas fuentes.

17 DE AGOSTO, PRIMERA ESTACIÓN

Este hecho pone sobre la mesa las dudas con respecto a la votación de la Mesa del Congreso, que tendrá lugar el 17 de agosto, día de la constitución de las Cortes. La indiferencia de la cúpula del PSOE (también con la prensa, ya que todas las fuentes preguntadas responden que no hablarán hasta ese día) sorprende en Junts y preocupa a Sumar.

La elección de las autoridades del Congreso es un hecho de enorme relevancia política e institucional: no solo es la segunda autoridad democrática más importante del país después del presidente del Gobierno (la tercera si contamos al Rey), sino que dominar o no la Mesa del Congreso puede determinar buena parte de la suerte parlamentaria. Basta con recordar lo que hacía la mayoría del PP-Cs en la Mesa liderada por Ana Pastor en el año que gobernó Sánchez tras la moción de censura.

La Mesa del Congreso está conformada por nueve personas: el presidente, cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios. La votación es secreta y los diputados escriben el nombre en un papel: en el caso de que la mayoría absoluta no suceda, se hace una segunda votación y obtiene el puesto quien más votos consiga. Esto requiere de frenéticas y discretas negociaciones previas para que los diferentes partidos coincidan en qué persona votar (no es un voto por sí o no, como en un proyecto de ley).

Si el PP logra articular una estrategia con Vox y Coalición Canaria puede quedarse con la presidencia del Congreso. Desde Junts dicen por lo bajo que sería mejor que el PSOE desista de su estrategia de postergar todo a después del 17A y comenzar a dialogar ahora.

REFERÉNDUM

En medio de todo esto, y con una posición inasumible para buena parte del electorado español, dejan también trascender que ya estarían satisfechos no con una fecha de referéndum, pero sí con un proyecto serio de negociación del mismo. Toca a Sánchez jugar sus cartas.

En Sumar, mientras tanto, han activado los contactos a través de Jaume Asens, diputado nuevamente electo por Barcelona (muy cercano a Ada Colau en Catalunya en Comú y exportavoz parlamentario), y el equipo de Yolanda Díaz también mantiene discreción sobre las conversaciones informales. Pero quien debe mover ficha es Pedro Sánchez, que por ahora no ha dado señales al respecto.