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MOVIMIENTOS POSELECTORALES
Entrevista
laura aznal
Portavoz de EH Bildu Nafarroa

«No es tiempo de órdagos ni de líneas rojas, sino de acuerdos»

Laura Aznal, portavoz de EH Bildu Nafarroa, subraya que abstenerse en la investidura de María Chivite abre un escenario para seguir trabajando. Destaca que serán más exigentes que la pasada legislatura y comprende las críticas por la escasa presencia del euskara en el acuerdo programático suscrito por los socios del Gobierno navarro.

(Iñigo URIZ | FOKU)

 

EH Bildu acude a la investidura de María Chivite con un compromiso de abstenerse. ¿Cuáles son los motivos que les han llevado a tomar esta decisión?

En primer lugar, nuestro objetivo prioritario, como tantas veces hemos repetido, es cerrar la puerta a las derechas. Tenemos un mandato claro de la mayoría social de Navarra, que dice que las derechas no deben gobernar tampoco aquí, en Nafarroa. Y dando cumplimiento a ese mandato de la ciudadanía y después de haber llevado a cabo un proceso interno que refrenda la lectura que hicimos llegar a la militancia desde la Mesa Política, pensamos que para nuestro proyecto lo mejor es abstenernos en la próxima investidura, que queremos ver como un punto de partida que abre un camino de cuatro años para seguir avanzando en nuestras prioridades.

Existe el riesgo de que parte de la base social de EH Bildu no comprenda esta decisión, especialmente después de que el PSN abriera la puerta a la derecha en ayuntamientos como los de Iruñea, Barañain, Eguesibar o Lizarra.

Tenemos una base social y una base militante muy crítica, afortunadamente. La crítica y las diferentes posturas, en cualquier caso, lo que hacen es engrandecernos como comunidad de EH Bildu. No obstante, celebramos una batzarra en la que hubo un índice de participación muy elevado. Se pusieron en común diferentes posturas, pero sí que pienso que todos y todas las bilkides que han votado han sabido valorar esta oportunidad que se nos presenta ahora con esta nueva legislatura y actuar desde la responsabilidad.

En este proceso, ha habido una consulta telemática a la militancia. ¿Cómo valoran la respuesta obtenida?

Para nosotras es muy importante y es motivo de satisfacción que más de un 60% haya participado en esta consulta. Es para estar contentas, teniendo en cuenta las fechas en las que estamos y la premura con la que se instó a los bilkides y a las bilkides a que opinaran. En cuanto a los resultados, ampliamente se ratifica la propuesta de la Mesa Política desde la responsabilidad que tiene toda la base militante de EH Bildu.

El análisis que han hecho destaca que la investidura de Chivite abre, de nuevo, la posibilidad de que EH Bildu sea determinante a la hora de fijar las políticas en Nafarroa.

Es así. Y no es afán de protagonismo o cuestión de siglas. La sociedad navarra ha hablado claramente en las urnas. Por una parte, no quiere que las derechas gobiernen ni en el Estado ni en Navarra. Y quieren que EH Bildu sea protagonista en este camino que tenemos que hacer en los próximos cuatro años. Además, quieren que sea protagonista con más fuerza que la que teníamos. Nosotras vamos a ser exigentes, más exigentes que en la pasada legislatura, para avanzar en nuestras prioridades..

¿En qué se va a concretar esa exigencia? ¿En qué áreas?

Nuestra prioridades están claras. Vamos a ser exigentes en ampliar derechos a la ciudadanía navarra, en fortalecer los servicios públicos, en materia de autogobierno. Cuando hablo de avanzar en derechos, por supuesto que también me refiero a los lingüísticos, porque hemos visto muchas carencias en el acuerdo que han alcanzado los grupos del gobierno.

Este acuerdo tiene carencias en materia de euskara y venimos de una legislatura en la que se avanzó poco en la normalización de la lengua. Ha habido críticas euskaltzales tanto a Geroa Bai por firmar el acuerdo como a EH Bildu por avalarlo con la abstención. ¿Es este un ámbito en el que hay que avanzar más que de lo que se ha hecho hasta ahora?

Las críticas son procedentes y perfectamente comprensibles. Son completamente entendibles. Tenemos que recordar que si en la pasada legislatura no hubo más recortes en el ámbito del euskara fue gracias a la aportación de EH Bildu. Conseguimos llevar el modelo D a Larraga, a Mendigorria y a Etxabakoitz; conseguimos revertir recortes que estaban planteados para los medios de comuniciación euskaldunes; estamos mucho más cerca de la gratuidad en la euskaldunización de adultos. No es suficiente, por supuesto que no es suficiente. 40 años después hay que superar ya la zonificación. No hay que hablar de líneas rojas, porque no ayuda a avanzar. Entrar en juegos de órdagos y de faroles no lleva más que a la parálisis. Dicho lo cual, vamos a ser exigentes en este ámbito.

EH Bildu es determinante a la hora de fijar las políticas. ¿Este va a ser uno de los ámbitos en los que esa influencia se va a notar?

Por supuesto. Vamos a reclamar avances y que se salga de determinadas posiciones inmovilistas, porque eso no ayuda a avanzar. No es tiempo de líneas rojas ni de órdagos en política. Es tiempo de alcanzar acuerdos y para ello hay que sentarse y hay que hablar de todo. Es la voluntad que tenemos porque tenemos un compromiso con nuestro pueblo y con las personas de la mayoría social de Navarra.

Cuando hablamos de avanzar en derechos, ¿se puede concretar cuáles son los planes que tiene EH Bildu en este área?

Tenemos un programa muy extenso, con muchas propuestas en materia lingüística, educación, sanidad y servicios sociales. A grandes rasgos, se trataría de tener un sector público fuerte de cuidados y que garantice todos los derechos, de hacer frente a la despoblación garantizando servicios públicos de calidad a todas las personas independientemente de donde vivan, de dar al euskara el papel que merece. Somos afortunados de tener una lengua propia que hay que cuidar. ¿Quién puede entender que alguien tenga problemas en este sentido? Hay que superar eso. Como también hay que superar las viejas políticas de vetos y de exclusiones que no hacen más que entrar en el marco de la derecha y la ultraderecha.

Una de las urgencias más evidentes es Osasunbidea y Salud. Hay quejas por parte de la ciudadanía por las listas de espera o por la situación del centro de salud de Arrotxapea. ¿Es otro de los ámbitos en los que EH Bildu espera incidir?

Por supuesto. No hay más que ver cuáles son las mayores preocupaciones de la ciudadanía. En el top está la sanidad, con la situación en la que se encuentra actualmente Navarra, con listas de espera, falta de personal y de especialistas. En el ámbito rural la situación es peor todavía. En la pasada legislatura no se cumplió por parte del Gobierno con la elaboración de la nueva Ley Foral de Sanidad. Ahora está recogida en el acuerdo programático, pero vamos a estar encima porque es un tema urgente. El acceso a la vivienda también está en el top de las preocupaciones y es otra cuestión urgente para abordar. Tenemos medios para hacerlo.

Hablando de vivienda, dos de las tres fuerzas que están en el Gobierno y EH Bildu apostaron en Madrid por la Ley de Vivienda, que otorga nuevas herramientas.

Es que hay que intervenir urgentemente el mercado de alquiler. No hay más que ver los precios abusivos que existen. Hoy en día, la vivienda dista mucho de ser un bien garantizado a la ciudadanía. Y esto no puede ser. Ahora tenemos un paraguas jurídico que nos ofrece la ley estatal. Y tenemos nuestra propia ley, que es la que hay que desarrollar con ambición por parte de los ayuntamientos y del Gobierno de Navarra. Se pueden declarar zonas tensionadas. Hay que hacerlo y hay que intervenir. Luego está la voluntad de cada cual, pero hay que garantizar el derecho a la vivienda.

Ha hablado de autogobierno, ¿qué tienen en mente?

Va a ser un tema estrella para EH Bildu también porque hay mucho potencial. Más allá de las competencias contempladas en la Lorafna, la sociedad navarra es adulta, mayor de edad, y hay que reconocerle como capaz de decidir su propio futuro y qué relación quiere tener con el Estado y con el resto de territorios vascos. Cuanto más autogobierno y más soberanía haya, mayor va a ser el estado de bienestar de los navarros y las navarras. Es una cuestión identitaria, pero también es una cuestión democrática.

EH Bildu ha estado al margen de las negociaciones para formar el Gobierno a pesar de que su abstención era determinante.

No hemos participado en las negociaciones. Estamos contentas de que por fin se haya alcanzado un acuerdo. Se ha dilatado excesivamente y esto es algo que la gente no entiende. Pero este no es nuestro acuerdo programático, no hemos participado en esas negociaciones para llegar a él. Por tanto, no nos sentimos en absoluto vinculadas a un acuerdo que presenta múltiples y numerosas carencias. Una vez alcanzado este acuerdo se abre una ventana de oportunidad para trabajar con más ambición, vistas las carencias y la falta de ambición que hay en tantas cuestiones.

Finalmente, se hizo una reunión para informar a EH Bildu del acuerdo programático, cuando ya era público. ¿Era la escenificación de que EH Bildu era necesaria a pesar de que al PSN no le gusten mucho este tipo de imágenes?

La realidad es tozuda. He repetido infinidad de veces que después del 28 de mayo somos la tercera fuerza política en el Parlamento de Navarra. En las elecciones de julio hemos llegado a ser la segunda fuerza en Navarra. Esto es una realidad incuestionable. También es incuestionable que sin EH Bildu no se pueden conformar mayorías alternativas. Y esto lo sabe todo el mundo. Por tanto, hacemos una lectura positiva de esa reunión porque aunque no hemos participado en ese acuerdo, nos hemos sentado dentro de la normalidad porque todo el mundo sabe que debemos ser protagonistas. Y ahora, con más fuerza.

Uno de los retos de esta legislatura es avanzar en esa normalización de relaciones. La pasada se firmaron cuatro acuerdos presupuestarios, algo impensable no hace tiempo. Imagino que EH Bildu buscará avanzar en esa vía.

Vamos a esta próxima legislatura con ambición y vamos a ser más exigentes. Es que ya es tiempo de superar esas viejas políticas de exclusión o de vetos. No tienen ningún sentido y obedecen al marco que plantea la derecha y la ultraderecha. Esta legislatura no puede ser igual que la anterior. Estamos hablando de que tienen la disyuntiva de hacer una legislatura continuista o, por fin, avanzamos. Y, desde luego, para avanzar hay que romper con determinadas cuestiones.