Rusia, con las cartas de mano, se solaza por las desavenencias Trump-Zelenski
El Kremlin no oculta su satisfacción al constatar que su campaña contra el presidente ucraniano es secundada literalmente por Donald Trump, quien asume que Rusia tiene todas las cartas a su favor, incluido el placet de EEUU, para imponer su «paz» a Kiev. Pese a que esa campaña esté basada en mentiras que pasan por «medias verdades».

El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, no ocultó su irónica satisfación por que «vemos que hay ciertas desavenencias entre Washington y Kiev». El vocero del presidente ruso, Vladimir Putin, hizo suyas la diatribas y acusaciones sin pruebas del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, contra el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.
Peskov insistió en que Ucrania «se ha acostumbrado a vivir a costa del prójimo» y «le gusta el dinero de los contribuyentes extranjeros».
Abundó en que a Kiev «tampoco le gusta rendir cuentas del dinero gastado».
El portavoz del Kremlin dio por «absolutamente evidente» la caída de la popularidad de Zelenski. Eso sí, Peskov se escudó en que no le gustaría «entrar a debatir cifras».
Además de llamarle «dictador sin elecciones», «cómico de poco éxito» y «adepto al dinero fácil», Trump aseguró que «lo único» en lo que el presidente ucraniano era bueno era en «manejar a su antojo» a su antecesor, Joe Biden (2021-2025).
EMBARRA, QUE ALGO QUEDA
Utilizando su arma preferida, la mentira, Trump acusó a Zelenski de provocar la invasión de su país, de negarse a convocar elecciones por su «4%» de popularidad y de reconocer que desconoce dónde está la mitad de la ayuda de EEUU.
Por contra, Trump constató que Rusia tiene «las cartas» negociadoras en Ucrania porque ha «tomado mucho territorio (...) Creo que los rusos quieren ver el fin de la guerra, de verdad que sí. Creo que tienen las cartas (a su favor)», sentenió el magnate.
Lo que no dicen ni Trump ni Putin (por boca de Peskov) es que, tras expirar su mandato en mayo de 2024, Zelenski no podía convocar elecciones bajo la ley marcial vigente, según la Constitución, que no puede ser modificada en tiempos de guerra.
La oposición ucraniana está de acuerdo en esperar a que las circunstancias permitan elecciones seguras y justas.
Es cierto que su popularidad ha bajado (llegó a ser de un 90%) pero mantiene en torno al 50% y solo es superado en siete puntos por el exjefe del Ejército, Valery Zaluzhni, bastante más halcón que el propio Zelenski, actor y abogado de familia judía.
Hay quien ha aireado que su principal opositor, el expresidente Petro Poroshenko, ha sido imputado por corrupción. Lo que habla bien de Zelenski, habida cuenta de que Poroshenko, «el rey del chocolate», es un ejemplo clásico del oligarca corrupto, en la Ucrania y la Rusia postsoviéticas.
El también oligarca y en su día valedor de Zelenski, Ihor Kolomoyski, purga a su vez prisión por corrupción.
Zelenski ha cometido muchos errores, sin duda. Pero que Trump, quien alentó el asalto al Congreso tras perder las elecciones de 2020, y Putin, que lleva 26 años en el poder, le den lecciones y le acusen es lo que es, intoxicación.
Boric acusa a Trump y avala a Ucrania por «principios»
El presidente de Chile, Gabriel Boric, denunció que lo que Donald Trump está exigiendo a Ucrania es «inaceptable». «Un país invade el territorio soberano de su país. Usted (con su pueblo) se defiende. Unos años después el presidente de otro país que lo apoyó en un inicio (con otro presidente) afirma que en verdad usted inició la guerra y que por lo tanto tiene que aceptar las condiciones de quien lo invadió, y además devolverle la ayuda entregada, y presiona a todo el mundo para ello», denunció Boric en la red social X.
«Que lo poderoso de las fuerzas que se mueven no nos hagan renunciar a nuestros principios», urgió el presidente chileno, quien desde el inicio de la guerra ha denunciado la «injusta agresión» de Rusia y se ha reunido varias veces con Volodimir Zelenski. Mantiene, a su vez, una postura férreamente crítica frente a la Nicaragua de Ortega y la Venezuela de Maduro. GARA

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