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KOLABORAZIOA

Trump también odia la cooperación internacional


Empezaré este artículo con lo que podría parecer una anécdota, pero que en realidad no lo es. En un reciente encuentro que tuvimos en el Parlamento con ciudadanas y ciudadanos, recibimos la siguiente pregunta: ¿por qué invertir en cooperación internacional, cuando aquí hay personas con problemas, por ejemplo, de acceso al empleo o de acceso a la vivienda?

Como decía, esta pregunta no es una anécdota. ¿Por qué? Pues porque esta persona no está aislada, seguro que habrá escuchado reflexiones similares en las redes sociales por parte de opinadores de la extrema derecha; e incluso, y esto es más grave, es posible que haya escuchado propuestas contrarias a la cooperación internacional por parte de representantes institucionales de las derechas. Y es que el cuestionamiento de la cooperación internacional se ha convertido en otro de los ejes de los discursos de odio.

Ese discurso, propio de los nuevos fascismos, se extiende y podría seguir extendiéndose si no le ponemos freno. Pongamos dos ejemplos recientes. El primero corresponde al discurso expresado por el presidente de una comunidad autónoma del Estado español, el señor Mazón. Este representante del Partido Popular vino a decir algo similar a lo señalado por la persona a la que me he referido anteriormente: ¿tiene sentido invertir en Gaza, teniendo aquí personas afectadas por la dana? El segundo ejemplo se refiere a una de las primeras decisiones adoptadas por Trump nada más asumir la presidencia de EEUU: suspender miles de millones de dólares de proyectos de la agencia de desarrollo internacional, Usaid.

Pero, ¿qué hay detrás de esas preguntas y de esas decisiones? Lo que podemos encontrar es una determinada visión del mundo, una visión norte-sur centrada únicamente en nuestras necesidades, en los intereses del norte. Una visión norte-sur que estuvo presente en el colonialismo clásico que esquilmó los países del sur y que causó gran parte de las problemáticas en las que debe intervenir hoy en día la cooperación. Una visión norte-sur que persiste en el colonialismo moderno, porque seguimos esquilmando, porque se mantiene el extractivismo de los recursos que nos interesan. Una visión norte-sur que contempla la cooperación como una limosna que se puede dar, siempre y cuando nos sobre algo.

Pero no, la cooperación internacional no es eso, desde Euskal Herria Bildu creemos que no es dar lo que consideramos que nos sobra. Como dice nuestra ley foral, la cooperación «es una política pública que expresa la solidaridad de la sociedad navarra con los sectores más desfavorecidos de los países y pueblos histórica y estructuralmente empobrecidos». Subrayo, no son países pobres, son países a los que la estructura mundial de reparto del poder ha empobrecido, en beneficio de otros que nos hemos enriquecido. Hay, pues, una deuda, tenemos entonces un compromiso con un mundo absolutamente interrelacionado, en el que no nos podremos salvar si no nos salvamos todos y todas.

¿Y cuál es la herramienta de la que disponemos en Nafarroa para materializar ese compromiso con la cooperación internacional? El Plan Director de la Cooperación Navarra, cuya tercera edición abarcó desde el año 2021 al 2024. Desde este plan se impulsan diferentes estrategias: cooperación directamente impulsada por el Gobierno de Navarra, financiación de proyectos de diferentes ONG, ayuda humanitaria en casos de catástrofes y educación transformadora para la ciudadanía global.

El próximo Plan Director, que deberá ser aprobado en el año 2025, conducirá a la cooperación internacional durante unos años de compleja geopolítica y de potentes cuestionamientos por parte de las derechas políticas y mediáticas. Por esa razón, desde EH Bildu apostaremos porque este Plan contribuya a convertir la cooperación internacional en una política pública de primer nivel, blindada de las coyunturas variables. Y para eso, será fundamental tener en cuenta dos ejes: el presupuestario y el comunicativo.

En cuanto al eje presupuestario, los datos no son positivos: el porcentaje asignado a la cooperación internacional en los últimos 4 años tan solo se ha incrementado 0,04 puntos. En los presupuestos del año 2025, el porcentaje asignado a cooperación ha alcanzado el 0,4%, cuando según el acuerdo programático de esta legislatura tendría que estar en el 0,7%.

Respecto al eje comunicativo, es urgente la legitimación de la política pública de cooperación ante la sociedad, como respuesta a los discursos de odio de las derechas. Se deberá reforzar el trabajo en los centros educativos, pero también fortalecer la sensibilización de la sociedad en su conjunto. La promoción de una ciudadanía global, de una ciudadanía internacionalista que vaya más allá del eje norte-sur, deberá estar en el centro de toda esta estrategia de comunicación.

Por lo tanto, desde EH Bildu apostamos por una cooperación internacional pública, pero conectada a organizaciones sociales internacionalistas y emancipadoras. Una cooperación internacional integral, que tenga también en cuenta nuestras relaciones comerciales y políticas. Una cooperación internacional interseccional, que sea atravesada también por el feminismo, el ecologismo y el antirracismo.