Zedarriak profundiza en una visión utilitarista de la migración
El Foro Zedarriak reflexiona sobre un nuevo contrato social. En su análisis de los asuntos «estratégicos» para la transformación económica y social contempla la migración, aunque desde una visión utilitarista, con prejuicios sobre las personas y asociada a los problemas.

Tres componentes del Foro Zedarriak -Guillermo Dorronsoro, Javier Ormazabal y Maite de Aranzabal- participaron ayer en Bilbo en un coloquio organizado por la Asociación de Directivos y Profesionales de Euskadi (Adype) para dar a conocer cómo trabajan en su objetivo de impulsar «un nuevo contrato social para el futuro» de la CAV. Además, en sus reflexiones, abordaron el asunto de la migración desde una visión utilitarista, muy en sintonía con manifestaciones hechas tiempo atrás por el lehendakari Imanol Pradales o el portavoz del PNV en la Cámara de Gasteiz, Joseba Díez Antxustegi.
Dorronsoro llevó la voz cantante en esta exposición, en la que apuntó hitos en la actividad de un foro que huye del concepto de lobby, aunque su eje es la empresa con un barniz de índole social que le lleva a analizar cuestiones que consideran estratégicas.
El objetivo de ese nuevo contrato social, explicó el profesor de Deusto Business School, pasa por «impulsar el progreso económico, fomentar nuestro atractivo empresarial, promover la creación de valor de forma sostenible, así como la generación y atracción de talento y la colaboración interinstitucional».
Zedarriak dio a conocer que trabaja también en la elaboración de un observatorio para evaluar todos los proyectos de transformación que se consideran estratégicos de cara al futuro en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, y valorar dónde se está avanzando y en qué áreas habría que mejorar.
LOS QUE LLEGAN
Un tema que preocupa, así evidenciaron las opiniones escuchadas, es el de la migración. Todos coincidieron en que es necesaria para contar con mano de obra, aunque Ormazabal apostilló que «no de cualquier forma». El Foro viene defendiendo la importancia que tiene la colaboración entre empresas, organizaciones de la sociedad civil y administraciones para gestionar la migración de una manera «ética y sostenible».
En esas reflexiones se señaló el destino de las personas migrantes a aquellos empleos que las y los vascos no quieren o al de los cuidados, y por lo tanto con cierto sesgo. Más tarde, Ormazabal reconoció ciertos perjuicios sociales hacia aquellos que vienen a trabajar, apuntando a que no todos los perfiles son de gente sin formación.
Para Dorronsoro, hay que aprender de las experiencias que se están viviendo en ciudades europas como Barcelona o París respecto a la integración y los problemas sociales que existen desde hace tiempo. En su opinión, «es el momento» de abordar esta cuestión de cara a los próximos 10-15 años. Ormazabal admitió la «complejidad» y la necesidad de «educar» a la socie- dad para evitar conflictos.

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