
Después de que ayer EH Bildu hablara de un momento crítica por actitudes sectarias y electoralistas, la presidenta ha indicado en declaraciones a los periodistas, al inicio del pleno parlamentario, que hay una «crisis cierta» en el Parlamento por la situación del grupo Podemos-Orain Bai, tras la decisión de la corriente crítica de expulsar a los oficiales.
Pero «más allá de esto -ha dicho-, yo creo que en el cómputo global lo que estamos es asistiendo a un clásico en materia de política institucional, que no es otro que, ante la cercanía de una convocatoria electoral, cada una de las formaciones que hemos trabajado durante cuatro años con absoluta estabilidad empieza a marcar su territorio».
Y ha recordado que ya al inicio del curso político advirtió que llegaba una etapa «más acidulada» propia de «un tiempo preelectoral», pero al Gobierno «lo que le corresponde es seguir trabajando y hacerlo con la mirada puesta en el interés general y en la búsqueda de la mayor estabilidad posible».
En este sentido, Barkos ha reconocido que le «preocupa» que la situación pueda dificultar la tramitación de leyes que «expresaban y expresan bien el trabajo largo, concienzudo y participado llevado a cabo».
Ha advertido al respecto de que no aprobarlas «sería desaprovechar una oportunidad de poner un broche importante a la legislatura» y por eso ha hecho por ello un llamamiento a los socios del cuatripartito «a la tranquilidad y al responsabilidad política».

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