
«Hacemos esto con el objetivo de protegernos contra la epidemia», ha declarado la primera ministra noruega, Erna Solberg, en una comparecencia ante la prensa.
«Esto implica en la práctica que nadie puede entrar en Noruega, es decir que podemos rechazar a la gente en cuanto lleguen a la frontera, a no ser que tengan una razón muy particular para venir aquí», ha indicado.
A continuación, Solberg explicó que las fronteras no quedarán «cerradas herméticamente», argumentando que el país todavía necesita medicinas y alimentos del exterior, y que los noruegos aún podrán regresar a su país.
La medida será efectiva a partir del lunes a las ocho de la mañana.
En la mañana de este sábado, el Ministerio de Exteriores había instado a sus ciudadanas y ciudadanos a evitar cualquier viaje «no esencial» a cualquier parte del mundo.
Noruega había confirmado ya 907 casos de coronavirus, con solo dos personas fallecidas con esta enfermedad.

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