
Partido «raro, raro, raro», que diría el ínclito Papuchi Iglesias. Anoeta se ha hinchado a ver goles en un partido en el que la Real parecía un rodillo a ratos y un flan en otros. Los ataques se han impuesto a las defensas, pero la mayor calidad de los blanquiazules ha marcado la diferencia en la eliminatoria.
Esta vez Imanol no ha querido arriesgar lo más mínimo y, pese al 1-2 de la ida, ha tirado del que podría considerarse a día de hoy su once base, salvo las obligadas ausencias por sanción de Aramburu y Zubimendi, por quienes han entrado respectivamente Aritz y Olasagasti. El resto, Remiro bajo palos, Zubeldia, Aguerd y Aihen atrás; Sucic y Brais en el centro; con Take, Oyarzabal y Barrene arriba.
La Real ha salido dispuesta a finiquitar la eliminatoria por la vía rápida, y además se ha encontrado con un regalo del capitán del Midtjylland, Sorensen, que se ha resbalado en el momento más inapropiado y ha dejado el balón muerto para que Brais anotara el gol más sencillo de su carrera, ya que el portero estaba fuera del marco y solo ha tenido que empujarla (1-0, 4’).
Antes los donostiarras ya habían avisado con un disparo de Barrene, y luego Aritz, Oyarzabal y Sucic han podido aumentar la ventaja. Todo esto antes de cumplirse el minuto 10.
Barrene, cara y cruz
El croata no ha perdonado en el 17, mandando a la red el pase de la muerte de Barrene (2-0). La Real desbordaba muy fácil a un conjunto danés noqueado, y con 4-1 en el global el billete a octavos parecía estar en el bolsillo.
Pero Barrene –protagonista en ambos extremos del campo– ha dado vida a los daneses al meter el pie donde no debía y tocar el tobillo de Castillo dentro del área. Regalo por regalo, Buksa no lo ha desperdiciado y ha marcado desde los once metros (2-1, 24’).
El gol ha marcado un punto de inflexión. La Real se ha puesto nerviosa a pesar de su renta y el Midtjylland se lo ha creído. De repente todos los balones caían en los pies de los de rojo, y Osorio ha mandado el partido a la casilla de salida al enganchar un zapatazo tras una dejada de Buksa (2-2, 38’).
Los blanquiazules han recuperado las pulsaciones justo antes del descanso. Dos paradones de Lossl han impedido que Brais o Barrene hicieran el tercero, pero no ha podido desviar el tiro de Sucic desde la frontal (3-2, 45’). ¿Se terminó la maldición de los palos?
Lesión de Sucic
El croata se ha lastimado la rodilla derecha nada más comenzar la segunda mitad y ha sido sustituido por Marín. Habrá que ver el diagnóstico, porque estaba en un momento dulce.
Sin nada que perder, el Midtjylland se lanzaba al ataque en busca del tercero. Imanol ha metido al velocista Becker para la contras y a un Turrientes al que le ha levantado la penitencia, tras varios partidos sin pisar el verde. Se han ido Kubo y Olasa.
El panorama quedaba aún más despejado tras la roja directa a Dani Silva, por una plancha sobre Zubeldia a la altura del torso (70'). Y a renglón seguido Oyarzabal ha provocado un penalti que el mismo ha transformado (4-2, 72'). Oskarsson ha puesto la guinda a centro de Zakharyan (5-2, 90’). A octavos, Inglaterra espera.

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