Imanol  Intziarte
Redactor de actualidad, con experiencia en información deportiva y especializado en rugby

«Hay que disfrutar de los glaciares del Pirineo mientras se pueda, no les queda mucho»

Las proyecciones científicas apuntan que, al ritmo actual, los glaciares del Pirineo habrán prácticamente desaparecido para el año 2034. «Hay que disfrutarlos mientras se pueda, porque no les queda mucho», resumió el experto Eñaut Izagirre en una conferencia en el Palacio Miramar de Donostia.

El científico Enaut Izagirre y la divulgadora Ana Galarraga, durante la conferencia sobre glaciares en el Palacio de Miramar.
El científico Enaut Izagirre y la divulgadora Ana Galarraga, durante la conferencia sobre glaciares en el Palacio de Miramar. (Andoni CANELLADA | FOKU)

«Hay que disfrutar de los glaciares del Pirineo mientras se pueda, porque no les queda mucho». Esa fue la reflexión de Eñaut Izagirre Estibaritz, experto en estas masas de hielo, cuando al final de la conferencia impartida en el Palacio Miramar de Donostia se le reclamó un titular que resumiera más de sesenta minutos de exposición.

El elgoibartarra, que trabaja como investigador en el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), prepara un doctorado que versa sobre la evolución de la cordillera Darwin en Tierra de Fuego (Patagonia), y ayer ofreció una charla bajo el título «Los glaciares en rápido declive», dentro de las actividades que los Cursos de Verano de la UPV/EHU organizan durante el resto del curso.

Durante esta semana, la orden de retirar un tercio de los toldos de La Concha ha sido una de las comidillas en la capital guipuzcoana. Una cuestión directamente relacionada con el calentamiento climático y la subida de la línea de las mareas. Y precisamente el derretimiento de las grandes masas de hielo que hay en el planeta –genéricamente denominadas criósfera– es una de las causas del ascenso de esas aguas.

Izagirre entró en materia explicando de forma sencilla que un glaciar viene a ser como la cuenta corriente que la inmensa mayoría tenemos en una entidad bancaria, en la cual se registran ingresos y gastos. Si los ingresos son superiores a los gastos, la economía va bien, pero «si las salidas son mayores que las entradas vamos mal, nos estamos empobreciendo». Esto es lo que sucede en la actualidad.

Un 5,4% en un cuarto de siglo

Un dato, desde el año 2000 hasta la fecha se ha perdido un 5,4% del hielo que había en el mundo. Aunque la bajada no es proporcional en todas las partes del globo, y por ejemplo Europa Central, donde se incluyen los Pirineos o los Alpes, ha perdido cerca de un 40%.

Como una imagen vale más que mil palabras, Eñaut Izagirre acompañó su exposición se numerosas imágenes en las que se apreciaba con total nitidez cómo estas masas de agua congelada vienen encogiéndose durante las últimas décadas.

Los glaciares son importantes desde diferentes puntos de vista. El más evidente, su potencial como manantial para el consumo, la agricultura o la ganadería. Los valles son regados por el agua que desciende de la montaña, pero si el glaciar desaparece esa fuente se seca. Además, estos cursos de agua sirven para la generación de energía.  

Para los científicos, los glaciares son archivos de la evolución climática. Cuando el agua se congela atrapa en su interior burbujas de aire, en las cuales se guarda información útil que ayuda a entender las circunstancias de ese momento.

Valor turístico y cultural

Tampoco cabe desdeñar su atractivo visual y turístico, así como su valor cultural, e incluso místico, para ciertas poblaciones ligadas a la montaña. Citó como ejemplo que en los Andes de Perú se creía que cuando las personas morían iban a una montaña sagrada, de cuyos glaciares descendía el agua que daba la vida, para completar así un ciclo sin fin.

No todo es tan idílico. Los glaciares también esconden peligros. El más evidente, el de los desprendimientos de grandes bloques de hielo. Eñaut Izagirre recordó lo acontecido a principios de julio de 2022 en el glaciar de La Marmolada, en Dolomitas, cuando el desplome de 350.000 metros cúbicos de material sobre el camino normal de acceso a este pico de 3.343 metros de altitud dejó un balance de once víctimas mortales.

Otra posibilidad es la caída de rocas que estaban sujetas por el permafrost –agua que permanece helada–, que al descongelarse deja de hacer esa tarea. La combinación de volcanes y glaciares puede generar inundaciones por un descongelamiento súbito debido al calor que desprende la lava, mientras que otro riesgo es que la caída de un glaciar sobre una masa de agua genere una ola que rompa el dique que lo sostiene. Esto sucedió en la laguna Palcacocha (Perú) en 1941, y la riada de agua y lodo causó unas 1.800 muertes en la cercana ciudad de Huaraz.

Tras este repaso, Izagirre explicó el periodo bautizado como Pequeña Edad de Hielo (PEH), desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX. El final de esta época coincidió con el inicio del alpinismo, cuando las altas montañas, y sus glaciares, dejaron de ser vistas como un territorio hostil e inaccesible. Pero desde entonces se encuentran en retroceso, acentuado durante las últimas décadas.

302.000 piscinas olímpicas

Actualmente se derriten unas 270 gigatoneladas de hielo al año. Para hacerse una idea, el joven investigador ha explicado que con una sola gigatonelada de agua se podrían llenar 302.000 piscinas olímpicas.

Patagonia e Islandia son los territorios en los que mayor desequilibrio existe entre pérdidas y ganancias. Por ejemplo, el frente del glaciar Marinelli, en el Parque Nacional Alberto de Agostini (Chile), ha retrocedido unos 15 kilómetros en un siglo.

Más cerca de casa, en el Pirineo, en el año 1850 había 52 glaciares, que ocupaban una superficie de 2.060 hectáreas. En 1980 se había perdido más de la mitad del espacio que ocupaban, ya que eran 814 hectáreas repartidas en 41 glaciares. En el último medio siglo la tendencia se ha acentuado, y a día de hoy sobreviven apenas 15 glaciares, que ocupan una mínima superficie de 143 hectáreas.

Los supervivientes

Resisten en macizos  que superan los 3.000 metros: Balaitous, Infiernos, Vignemale, Taillón, Monte Perdido, La Munia, Posets, Perdiguero y Aneto-Maladeta. La excepción es el glaciar de Arcouzan, en el  Mont Valier, en el Ariège francés. Es el glaciar más oriental y ocupa solo un par de hectáreas.

Dicen que un pesimista es tan solo un optimista bien informado, y Eñaut Izagirre tiene claro que la de los glaciares pirenaicos es una causa perdida. «Hemos hecho una simulación, para el año 2034 prácticamente habrán desaparecido. Esto siendo positivos, siguiendo la tendencia actual. Con otras previsiones peores, o si se repitiera lo ocurrido en 2022 y 2023 –donde el ritmo se incrementó– iría más rápido», resumió.

Hoy viernes, coincidiendo con el Día Internacional de los Glaciares, EiTB estrena en su plataforma Primeran un documental de cuatro capítulos titulado ‘Glaziarrak Agurtzen’, en el que ha tomado parte Izagirre. Se ha rodado en euskara, pero está subtitulado en castellano e inglés.