
La Fiscal General de EEUU, Pamela Bondi, ha comunicado este martes que ordenó a los fiscales federales solicitar la pena de muerte para Luigi Mangione, el presunto autor de la muerte del director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson, el 4 de diciembre en el centro de Nueva York.
«Tras una cuidadosa consideración, he ordenado a los fiscales federales que soliciten la pena de muerte en este caso, mientras implementamos la agenda del presidente Trump para detener los delitos violentos y hacer que Estados Unidos vuelva a ser seguro», declara Bondi en el comunicado.
La fiscal general indica que se trata de un «asesinato premeditado y a sangre fría» de Brian Thompson, al que califica de hombre inocente y padre de dos niños pequeños, «a manos de Luigi Mangione», si bien el acusado se ha declarado inocente de todos los cargos que se le imputan. Actualmente, se encuentra recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (Nueva York).
Para el Departamento de Justicia, el crimen fue «un acto de violencia política», que implicó además un «grave riesgo de muerte» para todas las personas que paseaban por el barrio de Manhattan cuando Mangione supuestamente abrió fuego contra Thompson, al que previamente había acosado.
Ninguna ejecución desde 1963
En el estado de Nueva York, no se ha llevado a cabo ninguna ejecución desde la de Eddie Mays en 1963, aunque hubo presos en el corredor de la muerte hasta 2007, según el Centro de Información de la Pena de Muerte en Estados Unidos.
Estos cargos federales de «asesinato» son los que podrían acarrearle al acusado la pena de muerte, aunque también se enfrenta a otros dos procesos judiciales, uno a nivel estatal en Nueva York por un posible «acto de terrorismo» y otro en Pensilvania.
La Fiscalía ha declarado que ambos casos se tramitarán en paralelo. Aunque se espera que los cargos estatales se juzguen primero, no está claro si las declaraciones de Bondi afectarán al orden de los procesos judiciales.
El presunto autor, de 26 años, está acusado de matar a Thompson el pasado 4 de diciembre en pleno corazón de Manhattan, tras lo que protagonizó una fuga de tintes cinematográficos y, cinco días después, fue arrestado por la policía en un McDonald's de Altoona, en Pensilvania.
El caso de Mangione ha generado gran interés en Estados Unidos, donde muchos consideran al joven un héroe que ha hecho frente al negocio de las aseguradoras privadas, hasta el punto en que una iniciativa que reúne fondos para pagar su defensa ha recaudado ya más de 700.000 dólares.

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