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Así hará Osakidetza el rastreo de contactos, siempre que haya personal suficiente

Lakua ha presentado hoy su plan para la «vigilancia y control de casos y contactos estrechos» para la desescalada. Contempla la realización de PCR a todo posible caso y el rastreo de todos los contactos estrechos. Surgen dudas, sin embargo, sobre los recursos humanos destinados para poner en marcha el plan.

Profesionales sanitarios en el hospital de Cruces. (Marisol RAMIREZ/FOKU)
Profesionales sanitarios en el hospital de Cruces. (Marisol RAMIREZ/FOKU)

El mecanismo básico para los rastreos será el siguiente. En primer lugar, «a cualquier persona que refiera síntomas compatibles con Covid-19 se le prescribirá de manera inmediata aislamiento domiciliario hasta conocer el resultado y se le solicitará una PCR en las primeras 24 horas». Esto ya es en sí una novedad: tras actualizar esta semana el protocolo, se realizará test prácticamente a cualquiera que tenga síntomas.

Si la PCR es positiva o si el caso encaja con un diagnóstico de covid-19, aunque no esté confirmado, se realizará una llamada telefónica para confirmar el aislamiento, recordar pautas de higiene e identificar a los contactos estrechos de dicha persona. Esto se hará siguiendo las pautas de la aplicación Go.Data, elaborada por la OMS.

A cada contacto estrecho se le realizará una llamada telefónica para informarle de que ha sido clasificado como contacto estrecho y se le indicará un aislamiento domiciliario de 14 días desde el último contacto con el caso confirmado.

A estos contactos, sean o no asintomáticos, se les hará, a su vez, una PCR. Si dan positivo, serán considerados como caso confirmado y se volverá a la casilla de partida, para buscar a sus contactos estrechos. Si da negativo, se le repetirá la PCR a los siete días, y si el negativo se mantiene, el aislamiento habrá acabado a los 14 días.

¿Quién va a hacer todo este trabajo?

El modelo es similar al que se está implantando en numerosos países, y no difiere mucho del presentado ayer por el Gobierno de Nafarroa. Ambos planes, sin embargo, generan dudas al observar los recursos humanos planteados.

Los dos territorios harán pivotar la labor de vigilancia sobre Atención Primaria. En el caso de Nafarroa, a través del Consejo Sanitario de Enfermería, un órgano ya existente y que durante la pandemia ha sido reforzado hasta alcanzar a 34 profesionales. A ellos se suma un «call center» con nueve personas. En total, 43.

En el caso de la CAV, el papel protagonista recaerá sobre una figura de nueva creación: la enfermera gestora de casos covid-19. Cada OSI contará con una profesional de vigilancia epidemiológica y con un número de enfermeras gestoras proporcional a su tamaño. En una primera fase serán 13 epidemiólogas y 34 enfermeras, es decir, 47 personas. En una segunda fase se prevé elevar el número de enfermeras hasta 149, lo que llevaría el número total a 162.

Estas enfermeras gestoras, «con el apoyo en caso necesario del personal de enfermería de Atención Primaria», deberán hacer el estudio del caso y de los contactos estrechos. En el caso de profesionales sanitarios, el seguimiento correrá a cuenta de Salud Laboral, mientras que en los casos de contactos laborales, deberá darse una coordinación entre los servicios de prevención de las empresas, Osalan y Vigilancia Epidemiológica.

¿Son suficientes?

No hay criterios unificados al respecto, y cabe señalar que, por ejemplo, el plan de la CAV contempla incorporar a las labores de seguimiento de contactos a enfermeras de los centros de salud. Es decir, podrán ser más de 162 las profesionales dedicadas a ello, pero hay que pensar que estas sanitarias ya tendrán su habitual carga de trabajo.

Está por ver también cuántos contactos se rastrean por cada positivo, ya que es una cifra que variará dependiendo del caso –sobra decir que no todos tenemos los mismos contactos sociales, familiares o laborales-. Las cifras, en cualquier caso, parecen quedar lejos de países de referencia como Alemania, que tiene como objetivo organizar un equipo de cinco rastreadores por cada 20.000 habitantes. Esa ratio exigiría 164 rastreadores en Nafarroa y 552 en la CAV, cifras que se alejan de los planes presentados las últimas horas por los Gobiernos de Iruñea y Gasteiz. En este artículo se da más información al respecto.