INFO

La dupla Leo Messi-Julián Álvarez propulsa a Argentina a su sexta final mundialista (3-0)

Argentina estará en la final mundialista de este próximo domingo, tras saber cómo jugarle a una Croacia que ha pagado caros sus errores defensivos, algo que han sabido aprovechar la dupla Messi-Álvarez.

Leo Messi y Julián Álvarez han sido protagonistas estelares de las tres dianas albiazules.
Leo Messi y Julián Álvarez han sido protagonistas estelares de las tres dianas albiazules. (Adrian DENNIS | AFP PHOTO)

Lionel Messi podrá pelear por el único título de enjundia que le queda en su prolongada y exitosa carrera deportiva. El del PSG ha sido uno de los principales artífices de que Argentina esté en la final, junto con un Julián Álvarez decisivo por su trabajo y acierto en ataque.

La escuadra albiceleste ha combinado eficacia y sudor, mucho sudor, para doblegar a una Croacia muy castigada por sus fallos atrás y que, a partir de verse por detrás en el marcador, se ha visto impotente para remontar como en episodios anteriores, lo que no merma el enorme mérito de este combinado para llegar hasta estas alturas de torneo.

Y es que el choque se ha iniciado marcado por las precauciones mutuas, conscientes sendas escuadras de que los errores se pagan caros, como más tarde ocurriría. Eso sí, los balcánicos han llevado la iniciativa frente a unos albicelestes que han aguardado al fallo.

Con esa tesitura de tantas cautelas, las aproximaciones a ambos marcos han brillado por su ausencia prácticamente durante la primera media hora de juego, en la que Croacia ha roto líneas, pero el enorme esfuerzo físico en las ayudas ha restablecido rápidamente el orden por parte argentina.

Los de Lionel Scaloni han jugado al engaño –incluso Messi se ha tocado al cuarto de hora el muslo como si estuviese lesionado– y el bloque ajedrezado ha acabado cayendo en la trampa por culpa de su fragilidad defensiva.

Con un disparo roscado, Enzo Fernández ha dado el primer aviso en el 25, pero la ágil estirada de Livakovic ha evitado cualquier susto. El guardameta del Dinamo de Zagreb iba a ser protagonista desafortunado en el siguiente lance.

Y es que una pérdida y posterior pelota larga a Julián Álvarez –desequilibrante el del City en ataque– ha finalizado con una salida en falso del cancerbero balcánico, que ha arrollado al delantero, cometiendo una pena máxima que ha transformado con solvencia Messi en el 34.

El 1-0 no ha hecho justicia a lo visto sobre el verde, pero el fútbol no es boxeo y en este deporte no se gana a los puntos, sino siendo eficaz en los metros decisivos y no concediendo atrás.

Croacia se ha vuelto a dar cuenta de ello apenas cinco minutos más tarde, cuando de un corner propio mal ejecutado Argentina ha montado una contra que, desde campo propio, Álvarez ha conducido el cuero sorteando a propios y extraños, y favoreciéndose de los rebotes para meterse hasta la cocina y fusilar a Livakovic para el 2-0 en el 39.

El delirio en las gradas pobladas en su mayoría por aficionados argentinos se ha desatado por la doble ventaja albiceleste, que ha podido ser todavía superior, de no haber intervenido el meta croata a un cabezazo picado de Mac Allister que llevaba camino de gol, pero lo ha evitado una parada de reflejos.

Tercer picotazo albiceleste

El técnico croata, Zlatko Dalic, se ha jugado el todo por el todo al inicio del segundo periodo, metiendo tres jugadores ofensivos de refresco y cambiando el dibujo, colocando incluso a Perisic como lateral zurdo.

Una ambición forzosa que ha obligado a Argentina a sentirse acogotada durante algunas fases, pero sin renunciar a salir rápido o interrumpir con faltas, caso necesario.

La subcampeona ha merodeado el área sudamericana, pero se le han fundido los plomos en el último pase ante el orden y acumulación de efectivos albiazules que, pese a estar dominados, han dispuesto de la mejor ocasión en el 58.

Tras pared con un compañero, Messi se ha encontrado en el 58 con una posición ideal para finiquitar el choque, pero entre que el cuero se le ha quedado un poco atrás y que Livakovic ha tapado bien el hueco, el lance no se traducido en nada.

A diferencia de lo que ha ocurrido en el 69, con la dupla Messi-Álvarez volviendo a hacer de las suyas y dejando la contienda ya imposible para una Croacia a la que de nada le ha servido su resiliencia en esta ocasión.

Gvardiol, una de las revelaciones del torneo como central, se ha visto superado por un veterano en estas lides. Messi ha caracoleado y ha acelerado, como en sus mejores momentos, para burlar en un palmo de terreno a su marcador y servirle el tercero a un Álvarez de dulce esta campaña.

Argentina, a la que crucificaron por su tropiezo en el debut contra Arabia Saudita, ha sido todo un ejercicio de supervivencia con un modelo de juego que podrá gustar o no, pero que se ha demostrado totalmente efectivo.

Para leer este artículo

regístrate gratis o suscríbete

¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión