La política de moqueta de EH Bildu o cómo perder el Norte
Recientemente, en uno de los Plenos ordinarios del Ayuntamiento de Arratzua-Ubarrundia, el pasado 26 de febrero, se dio una situación que pudiera resultar bastante representativa del «divorcio» entre la política de calle y la otra, la política institucional. Se trataba de un Pleno donde se iba a votar la aprobación, o no, de una moción que la plataforma Proiektu honi ez! había presentado a principios de enero. En la moción se exponían de forma razonada los motivos por los que se instaba al Ayuntamiento de Arratzua-Ubarrundia a solicitar a la Diputación Foral de Álava que no aprobara el Plan Especial de la central fotovoltaica Vitoria Solar-1 que Solaria pretende construir en este municipio.
La moción fue tratada en una Comisión previa al Pleno y recabó el apoyo de la agrupación municipal independiente Goazen y EH Bildu, mientras que PNV se abstenía. Esta era la tónica que respondía al sentir general en el municipio. Sin embargo, algo anómalo ocurrió el día de la votación, algo que desde luego nadie esperaba, o por lo menos nadie en nuestro municipio.
A la votación de la moción no acudieron ninguno de los representantes de EH Bildu. Todo hace suponer que la dirección política de EH Bildu quería imponer su criterio sobre el sentir y compromiso de sus concejales, intentando impedir que votaran a favor de la moción que habían apoyado anteriormente en Comisión. Una situación kafkiana que ha dado lugar a un desencuentro tal que ha abocado a la dimisión en bloque de toda la representación de EH Bildu en el Consistorio.
Cómo se ha llegado a esta situación no es algo que nos corresponda analizar a los miembros de Proiektu honi ez! Sin embargo, no podemos sino sentir un bochorno insoportable. La intromisión descarada de una dirección política irresponsable ha hecho que un acuerdo municipal entre distintos grupos y apoyado por la gente del pueblo haya peligrado. Y eso es otro motivo para cuestionarnos de forma abierta qué ocurre con EH Bildu, que de forma tácita o explicita apoya la política de usurpación propiciada por el PNV.
Arratzua-Ubarrundia es un pequeño municipio al que ya en los años cincuenta se le despojó de más de un 20% de su territorio en aras del desarrollismo. De los pueblos que ahora quedan bajo el pantano fueron despachados sus habitantes acompañados de los fusiles de la Guardia Civil. No debió ser tan «amable» como nos lo quieren hacer creer hoy. El neodesarrollismo vuelve y, con él, los discursos del «progreso» del diputado general que amenazan nuestro municipio con quince planes especiales de centrales eólicas y fotovoltaicas, ¡quince!
¿Qué esperan en el EH Bildu institucional? ¿Esperan que seamos dóciles? ¡Pues no! Nos organizamos, militamos, creamos alianzas con otras plataformas y pueblos igualmente amenazados y no esperamos nada de la política de moqueta.
En la Diputación Foral de Álava y en el Gobierno Vasco los esfuerzos se concentran en cómo incentivar las grandes inversiones, sean viales, aeropuertos, centros de datos, centrales energéticas o logísticas, qué más da, ampliaciones de fábricas de coches o armas, todo depende de lo que demande el mercado... y a todo eso Ramiro González le llama progreso y la audiencia institucional aplaude con las orejas. En el fondo, este progreso es deudor de un negacionismo latente. Crecer y crecer es lo importante, el resto... contingente.
Mientras, EH Bildu va dando forma a lo que se preveía tras el abrazo de la vergüenza en el Parlamento entre Mr. Otero y Ms. Tapia. ¡Qué bonito! ¡Por fin todo el mundo podía estar contento y tranquilo! La derecha neoliberal y la izquierda tradicional vasca unidas en un abrazo fraternal. Cualquiera podría pensar que, a partir de ese momento, nada podía salir mal. Y así es, nada podía salir mal para los inversores y promotores que tendrían herramientas normativas, ayudas oficiales y la inacción del partido más relevante de la oposición, que ha optado por ponerse de perfil, tanto que casi no hay manera de distinguirlo del PNV y amenaza con convertirse en su «marca blanca».
Reconocemos y valoramos la decisión de los miembros del grupo de EH Bildu de Arratzua-Ubarrundia que no se han plegado a las «instrucciones» del partido y mantenemos la confianza en aquellos que ocuparán sus cargos instándoles a que sean fieles y consecuentes con la voluntad del pueblo. Hay otra manera de hacer las cosas y parte de entender las limitaciones que tiene nuestro planeta a escala global y nuestro territorio a escala local.
Animamos a participar en la movilización del próximo 22 de marzo en Gasteiz en defensa del territorio y a defenderlo desde Labraza y Aramaixo, desde Arratzua-Ubarrundia y Gorbeialdea, desde Ribera Baja y Arraia-Maeztu, desde Aiara y Gaubea, desde Gasteiz y Araia, desde todos los concejos de Araba porque en esa lucha local y común está nuestra fortaleza para poder parar esta política de desposesión y colonialismo que nos amenaza.
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