Txaro Goñi
Economistas sin Fronteras Euskadi

Pequeños apuntes sobre la Renta Básica

Los intentos de poner en marcha una RB representan los esfuerzos de algunas sociedades en avanzar hacia la justicia social y económica y, por supuesto, están abiertos a mejoras

Después de leer el artículo de Txema Mendibil “Renta básica y fiscalidad” que se publicó el pasado día 6, desde Economistas sin Fronteras Euskadi nos gustaría hacer algunos apuntes que sirvan de avance en el debate sobre la RB.

En primer lugar aclarar que no entendemos la RB como una pócima mágica que elimina todos los males de nuestra sociedad. La RB pretende ayudar a reducir la desigualdad y la pobreza de la sociedad, no aspira a curar todos los problemas que tenemos, que son muchos y diversos. La RB hay que entenderla, desde nuestro punto de vista, como un instrumento, que junto con otros, mejora nuestro Estado de Bienestar, por lo que su implantación no debería suponer, en absoluto,  eliminar otros derechos que ya tenemos reconocidos como educación, pensiones o salud.

En la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria se dice que «las instituciones públicas vascas garantizarán los recursos económicos suficientes que permitan cubrir las necesidades básicas y de autonomía personal por encima del umbral de la pobreza». Desde luego esto no se está consiguiendo con la actual RGI. Instrumento este que se puede considerar positivo, pero en el que hay que mejorar muchas cosas para que sea efectivo. Es preocupante que, en este sentido, se vaya en dirección contraria, ya que cada vez es más difícil para ciertos grupos de la ciudadanía el acceso a esta Renta. Además, hay que recordar que la RGI se proporciona a la unidad familiar, no a la persona individual, por lo que la autonomía personal en muchos casos no llega a producirse.

En cuanto a la utilización del tipo único del IRPF para la implantación de la RB, es cierto que es una de las opciones más debatidas, pero de eso se trata, de debatir y llegar a un acuerdo que sea justo para todos. En todo caso, considerar que aumentar los impuestos para reducir la desigualdad y eliminar la pobreza, es alentar al fraude fiscal, nos parece un argumento que no se sostiene.

Con datos de Eustat, la evolución de las situaciones de pobreza y de precariedad real en Euskadi ha aumentado en todas la franjas de edad, destacando los menores de 35 años que han pasado del 9,4% en esta situación en 2008 al 15,3% en el 2020 o la franja de edad de 45 a 54 años que ha pasado en el mismo periodo de un 2,6% a un 6,6%. Entendemos que hay que hacer propuestas constructivas para que puedan llevarse a la práctica cuanto antes para revertir esta situación.

Los intentos de poner en marcha una RB representan los esfuerzos de algunas sociedades en avanzar hacia la justicia social y económica y, por supuesto, están abiertos a mejoras. En eso estamos, intentando poner sobre la mesa la injusticia social y aportando ideas para mejorar las situaciones de desigualdad. Obviamente, esto no se consigue sin un sistema fiscal justo y progresivo.

Es cierto que tenemos que proponer y desarrollar la forma de implantación de la RB en nuestra sociedad y no hay mejor forma que suscitar debate sobre ello. Viendo pros y contras y avanzando, siempre avanzando hacia esa sociedad justa que todos deseamos.

La RB pretende una transformación radical de nuestra forma de convivencia en la que tenemos que repensar si colocamos en el centro de nuestras vidas el empleo o si de verdad somos lo suficientemente audaces para poder poner en el centro de nuestra sociedad la vida de todas las personas. La vida de todas las personas, de toda la ciudadanía en su conjunto que vive en Euskadi es la que se quiere mejorar con una RB.

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