Iratxe Artetxe, Isabel Canales, Gontzal Martinez de la Hidalga y Nahia Idoiaga
Madre, pediatras y profesora de la UPV-EHU

¿Por qué tengo que llevar mascarilla en el patio?

Tenemos todos, no solo los responsables políticos, una gran responsabilidad a la hora de transmitir mensajes veraces, respetuosos y que no supongan ninguna discriminación en ningún grupo, especialmente en los más vulnerables

Los niños nunca han sido hipercontagiadores en esta pandemia, especialmente los menores entre los menores. Los datos de otros países sobre inmunidad natural en estos grupos de edad se estiman considerables. No hay evidencia que sustente el uso de mascarillas en estas edades, en las que las normas de " buen uso" son difíciles de seguir. No hay evidencia de su efectividad, especialmente al aire libre. Las diferentes medidas tomadas en torno a ellos,los niños, muchas veces sin evidencia que las sustentara: confinamiento estricto,cierre de escuelas, parques cerrados,prohibición de deporte escolar… han sacudido,en demasiadas ocasiones discriminatoriamente respecto a los adultos, sus vidas. Unicef destacaba el fuerte deterioro físico y mental de los niños en esta pandemia. La desescalada debería intentar reparar todo esto.

Leemos el viernes pasado 8/10 en un periódico que «el nuevo protocolo sanitario que el Departamento de Educación ha enviado esta mañana a los colegios vascos establecerá distinciones entre los alumnos que ya están vacunados –los mayores de 12 años– y el resto, los que aún no han entrado en la campaña de inoculación». Los niños mayores de 12 años dejarán de usar mascarilla en el patio y se rebaja la distancia de seguridad a 1,2 m, mientras los menores de 12 años, tendrán que seguir llevándola.

Buena decisión desescalar en mayores de 12 años respecto a mascarillas en exteriores escolares. Incredulidad y desacuerdo respecto a mantenerla en los menores de 12 años. No se entiende la decisión ni en qué razones y evidencia se basa. Algunas cuestiones:

¿No eran y son los menores entre los menores los menos transmisores según toda la evidencia científica publicada hasta el momento en esta pandemia? El papel de los menores en la transmisión del virus SARS-COV2 es claramente menor al de los adultos, al menos hasta el momento.

¿No son los menores entre los menores los que por sus características diferenciales «se tocan, se bajan la mascarilla…» con lo que pudiera suponer de cara al «buen uso…» No son ellos quienes de manera especial necesitan ver caras y expresiones emocionales, en relación con el aprendizaje y no solo del lenguaje…?

¿Han ido peor las cosas en los países en los que no han llevado mascarillas en sus centros escolares? No ha sido así.

Sin olvidar la cuestión principal ¿Qué evidencia tienen las mascarillas a esta edad? ¿Qué daños potenciales podrían acarrear? Respecto a estos potenciales daños no es lo mismo un mes comparado con 18 meses que llevamos de pandemia, ni una hora al día comparada con las a menudo jornadas maratonianas de los niños que a veces exceden las 7 horas o más con mascarilla de manera ininterrumpida.

En el Estado francés, sin embargo, los alumnos de Primaria «no deberán llevar mascarilla.» ¿Por qué estas diferencias? ¿Cuál es la razón de esta decisión que sienta una clara distinción entre los mayores de 12 años y los niños entre 6-12 años respecto a las mascarillas al aire libre en medio escolar?

Aunque en el protocolo de Educación no se menciona que la decisión tomada esté relacionada con el estado de vacunación de dicho grupo, reiteramos ¿cuál es la razón que la sustenta? ¿Cabe pensar, como indica la noticia aludida y diferentes declaraciones al respecto que se está relacionando la justificada y deseable desescalada en mascarillas con la vacunación en estas edades? Si es así, y sin dejar de lado las cuestiones de peso que invitan a un debate sereno en torno a la vacunación de los adolescentes 12-15 años que creemos también crucial en relación a la vacunación de la infancia (menores de 12 años), queremos destacar lo siguiente: relacionar la (no) desescalada, en este caso respecto a las mascarillas, con una vacunación del grupo 5-12 años que no está ni autorizada ni disponible, más allá del debate de su idoneidad y recomendación, que es también importante, supondría una discriminación clara, que no deberíamos permitir.

Constatamos esta semana con preocupación que en la mayoría de centros consultados se ha decidido, a pesar de que el protocolo abre la puerta a poder ir retirando las mascarillas en los mayores de 12 años, con determinadas condiciones (como hacemos los adultos) en espacios abiertos escolares, mantener a todos la mascarilla en el patio. «No podemos garantizar la distancia, no hay cambios. Siguen todos con mascarilla.» Y parece que es generalizado. De la discriminación respecto a los pequeños de 6-12 años, ya ni se habla. Igualamos. Recortamos derechos a todos.

El protocolo deja un resquicio en un grupo por donde empezar a avanzar y la primera respuesta es ¿resistencia y miedo? ¿Estamos respetando los derechos de la infancia y protegiendo su desarrollo? La Sociedad francesa de Pediatría, allá por mayo del 2020 y en relación a las medidas tomadas en esta pandemia respecto a la infancia reclamaba el derecho de los niños al juego y una escuela cálida y sin miedos. Ha pasado más de un año, ¿hemos aprendido algo?

Esperamos que tras esta resistencia, empiecen a aflojar el miedo y la imposición y haya más voces que se unan a la del «presidente de la asociación de directores de centros públicos, Iñigo Salaberria, que resaltaba este viernes que las medidas son «muy precavidas» y que sería necesario suavizar aún más las «restricciones» para avanzar en el «proceso de enseñaza-aprendizaje».

Esperamos más voces que se sumen a la petición de las ikastolas de eliminar la mascarilla obligatoria en el patio en Primaria y por supuesto se aplique la desescalada en los mayores de 12 años también, como apunta el protocolo.

Nos preocupan por tanto, el fondo y las formas.

¿Nos imaginamos qué sentirán/aprenderán los de 6-12 años con sus mascarillitas en el patio al ver a sus «mayores», a los niños mayores que son su referente, sin mascarilla? ¿Por qué? Se preguntarán. Y ahora los mayores de 12: «¿el protocolo lo permite pero por precaución no se aplica, qué hay de nuestros derechos y vuestras obligaciones para con nuestro desarrollo global? ¿Qué hacéis vosotros en las terrazas?».

Tenemos todos, no solo los responsables políticos, una gran responsabilidad a la hora de transmitir mensajes veraces, respetuosos y que no supongan ninguna discriminación en ningún grupo, especialmente en los más vulnerables. Los niños son una población vulnerable. Las decisiones que afectan sus vidas deben no solo estar basadas en la mejor evidencia disponible sino sobre todo incluir sus características diferenciales y su realidad, para que no hagamos más daño del que decimos querer evitar y hacerlo siempre con mucho respeto. No dudamos que es el objetivo que todos compartimos.

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