EEUU aumenta los ataques a los huthíes en pleno «Yemengate»
Estados Unidos aumentó los ataques contra Yemen, alcanzando un hospital, y los huthíes respondieron con un misil hacia el aeropuerto israelí Ben Gurion, a la vez que en Washington estallaba un escándalo por la exposición de los planes de ataque al país árabe en un grupo de mensajería privada de altos cargos de la Casa Blanca que incluyeron a un periodista.

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El Ejército de Estados Unidos bombardeó de nuevo Yemen en ataques contra la provincia de Saada, incluido uno que alcanzó un hospital en construcción para pacientes de cáncer. «Dales infierno, Harry», se jactó el Mando Central de EEUU (Centcom) en un mensaje en la red social X acompañado de la imagen de varios cazas despegando. «Los huthíes son terroristas», agregó a modo de justificación por otro ataque contra uno de los países más pobres del mundo.
El mando estadounidense se refería al portaaviones USS Harry S. Truman, estacionado cerca de las costas de Yemen y uno de los principales puntos de partida de los aviones implicados en la nueva campaña de bombardeos contra el país asiático.
Además de la ciudad de Saada, en el noroeste, los últimos ataques golpearon las localidades de Saqain, Kitaf y Sahar. El Ministerio de Sanidad de Yemen denunció que uno de los bombardeos alcanzó de forma directa el hospital Al-Rasul al-Aazam, provocando al menos dos heridos y condenó «el ataque deliberado contra una instalación civil, que supone un crimen de guerra que viola todas las normas y leyes internacionales, y que se suma al negro historial de EEUU en sus acciones contra Yemen, su tierra y su pueblo».
Los bombardeos han sido constantes desde que el presidente de EEUU, Donald Trump, anunciara hace una semana el comienzo de una «acción militar decisiva y contundente» contra los huthíes, en el poder en gran parte del país. Washington tomaba así la vanguardia de la defensa de Israel y la represalia por la campaña yemení de ataques contra barcos vinculados al régimen israelí en respuesta al genocidio en Palestina.
Pese a los ataques estadounidenses, que han provocado ya más de medio centenar de muertos y decenas de heridos, los huthíes han mantenido el lanzamiento de misiles y drones contra Israel y los buques de guerra estadounidenses.
Ayer reivindicaron el lanzamiento de dos misiles balísticos contra el aeropuerto israelí de Ben Gurion, a 15 kilómetros de Tel Aviv, dos días después de otro ataque de similar «en apoyo del oprimido pueblo palestino y su querida y valiente resistencia».
«YEMENGATE»
Poco antes de que en Yemen cayeran las bombas de la última operación estadounidense, en Washington estallaba un escándalo político por la exposición de los planes de guerra en un grupo de la aplicación de mensajería privada Signal.
El director editorial de la revista “The Atlantic”, Jeffrey Goldberg, aseguró que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, compartió planes minuciosos «minuto a minuto» previos a los ataques aéreos el pasado 15 de marzo, en una conversación en la que intervino el propio periodista.
«No voy a revelar las cosas que vi o leí, pero las puedo describir, como el tiempo específico de un futuro ataque, objetivos específicos, incluido objetivos humanos a matar, armamento, informes meteorológicos (...) junto con secuencias de eventos que iban a pasar. Él (Hegseth) puede decir que no era un plan de guerra, pero era una narración minuto a minuto sobre lo que estaba punto de pasar», aseguró Goldberg.
El jefe del Pentágono sostuvo que en esa cadena de mensajes «nadie compartió planes de guerra» y criticó a Goldberg por «traficar con bulos».
El grupo de 18 altos cargos de la Casa Blanca y responsables de seguridad nacional incluía al secretario de Estado, Marco Rubio; al asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, y al director de la CIA, John Ratcliffe.
Legisladores republicanos y demócratas reclamaron que se investigue el tratamiento de información clasificada «que puede poner en riesgo la seguridad nacional y la vida de operativos militares y de inteligencia en el mundo» y tacharon el suceso de «negligencia».
AVERSIÓN A LA UE
Los detalles de la conversaciones revelan comentarios del vicepresidente, JD Vance, en las que expresa su aversión a volver a rescatar a la Unión Europea, con los que coincidió el secretario de Defensa. Ambos mostraron su interés en que Europa remunere a Washington por el ataque en Yemen para reabrir vías de transporte marítimo.
También se expusieron justificaciones de los ataques contra los huthíes y Goldberg asegura que el director de la CIA incluso expuso el nombre de un espía, Los mensajes, corroborados por la publicación de capturas de pantalla, muestran las dudas de Vance sobre el ataque -en un momento dice explícitamente que es un «error»-, en parte por beneficiar a los países europeos en la protección y seguridad de rutas marítimas en el mar Rojo.
Waltz escribe que, a petición de Trump, los departamentos de Defensa y de Estado están trabajando para «determinar cómo recopilar los costes asociados e imponérselos a los europeos».
Trump defendió ayer a Waltz, quien incluyó al periodista en el grupo, y aseguró que «ha aprendido la lección, es un buen hombre», indicando que «no tuvo impacto alguno» en la operación militar. «Es el único fallo técnico en dos meses y ha resultado no ser grave», minimizó el presidente.
La Casa Blanca insistió en que «no se envió material clasificado» ni se discutieron «planes de guerra». «Murieron terroristas y eso es lo que más importa al presidente Trump», zanjó.
Herzog lamenta el «olvido» de los prisioneros
El presidente de Israel, Isaac Herzog, se mostró «sorprendido» por el hecho de que la situación de los prisioneros israelíes en Gaza «no esté en el primer lugar de la lista de prioridades ni en el primer lugar en las noticias». La prioridad del primer ministro, Benjamin Netanyahu -continuar la agresión contra Gaza que deja a los prisioneros en un segundo plano- era denunciada hace tiempo en Israel. La sorpresa de Herzog coincide con un nuevo repunte de las manifestaciones contra el Gobierno por la reactivación de la ofensiva a gran escala, que ha llevado a opositores y familiares a alertar de que pone en peligro la vida de los prisioneros. Hamas insiste en ceñirse a los términos del acuerdo, mientras Netanyahu, que ya saboteó las negociaciones, dio marcha atrás al llegar a la fase decisiva. El ministro de Defensa, Israel Katz, aprobó ayer nuevos planes militares para continuar la ofensiva, después de que el Ejército matara a otras 79 personas e hiriera a 296 en el último día, entre ellos a cinco miembros de una familia en Jan Yunis y a varias personas más en Bureij, Deir al Balah y Ciudad de Gaza. Ya son más de 800 los muertos desde el reinicio de la ofensiva, que, además, se produce tras tres semanas en las que no han entrado comida ni recursos médicos. En los hospitales todo está agotado y no dejan de llegar los heridos.GARA