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Puigdemont insiste en que acudirá al Parlament tras el 21 de diciembre

La carrera preelectoral avanza a marchas forzadas pese a los efectos cada día más notorios del 155 y la intervención de la Generalitat. Puigdemont y Comuns presentaron ayer los carteles de campaña, muy parecidos entre ellos. El president, además, aporta épica a la pugna electoral y recuerda que acudirá al Parlament si es elegido el 21D.


Además de ser cuna del ilustre científico Miguel Servet, ejecutado en 1553 en una hoguera de Ginebra, Vilanova de Sixena es una pequeña localidad de la Franja de Aragón conocida por un largo litigio que enfrenta a los gobiernos aragonés y catalán a cuenta de unas obras de arte procedentes del monasterio del lugar. Ayer se acabó el conflicto. El Ministerio español de Cultura, que tutela el departamento del ramo en Catalunya, decidió no recurrir la última orden judicial y entregar las obras que ahora están en un museo de Lleida. El 155 avanza. Las ramificaciones de la intervención son incontables y se van asentando conforme pasan los días.

No está de más recordarlo, constatado el peligro de que la pugna electoral lanzada ya a toda velocidad deje en segundo plano la excepcionalidad de una cita electoral impuesta por el Estado tras la disolución del Parlament decretada desde Madrid. Hecho el recordatorio, la ración preelectoral de ayer dejó para la memoria la presentación del material de campaña de las candidaturas de Carles Puigdemont, Junts per Catalunya, y de Catalunya en Comú. Los parecidos son, como poco, sorprendentes. Gradación de colores tenues –del rojo al amarillo unos, del rojo al lila otros–, tipografía parecida en sentido ascendente de izquierda a derecha, y retratos de los candidatos.

Cabe decir, en honor a la verdad, que la idea original es de los Comuns, que ya utilizaron imágenes similares en las últimas elecciones estatales. De hecho, ayer no desaprovecharon la oportunidad de remarcar el plagio y pedir que, puestos a copiar, copien también el programa electoral. Que no falte el buen humor.

La baza de Puigdemont

Pero más allá de los carteles están los programas y los discursos. La directora de campaña de Puigdemont, Elsa Artadi –una de sus más cercanas colaboradoras–, dejó claras las líneas maestras de la candidatura. O más concretamente, la línea: «Presidente ya tenemos, es Puigdemont, las elecciones van de si queremos que vuelva al Palau». El ascendente de la figura del president exiliado entre la base soberanista es, junto a las figuras de la sociedad civil que lo arropan, la gran baza de la candidatura para compensar el auge de Esquerra.

El propio president lo sabe y juega con ello, aportando la ración de épica con la que espera reanimar a todos aquellos que tocaron la República con la punta de los dedos. Ayer insistió en que acudirá a tomar posesión si sale elegido el 21D: «Si vosotros queréis que esté en el Parlament, yo tomaré posesión; tengo todo el derecho del mundo a representaros si queréis que os represente, continuaré siendo el president de la Generalitat si el pueblo de Catalunya lo quiere, no habrá nada que me impida defender mis derechos».

Imagínense, por tanto, una sesión de investidura a la que acuda Puigdemont, prófugo de la justicia española. La capacidad catalana de generar acontecimientos es inagotable, y sigue situando el país en el centro de la agenda europea. Que se lo digan si no a las aspirantes a Miss Francia 2018, que en el examen de acceso al concurso tuvieron que responder una pregunta sobre el tema.