Durante la huelga general del 14 de noviembre de 2012 Ester Quintana recibió un fuerte impacto en la cara mientras se manifestaba por las calles de Barcelona, una herida por la que acabó perdiendo un ojo. En la arena política, el caso de Quintana y las contradictorias versiones oficiales al respecto reavivaron el debate sobre el empleo de las balas de goma, culminando en la prohibición de estos proyectiles de caucho, medida que entró en vigor el pasado 30 de abril.
Sin embargo, esta tarde la novedad ha venido desde el frente judicial, en el que el juez que instruye el caso ha dado parcialmente la razón a Quintana y ha señalado que fue herida, como se venía denunciando desde el principio, por una bala de goma.
Después de repasar las actuaciones judiciales efectuadas hasta el momento, el juez Francisco González Maíllo asegura en un auto que «la conclusión indiciaria no es otra que las lesiones de Ester Quintana le fueron ocasionadas por una pelota de goma lanzada por el agente imputado por orden del subinspector».
El juez otorga de esta manera la razón a Quintana –denunció desde el primer momento haber resultado herida por una bala de goma–, en contra de la versión de Interior, ya que en el mismo auto el propio juez recuerda que «los Mossos d'Esquadra siempre han negado haber disparado pelotas de goma ese día».
Sin embargo, el juez desestima la petición de la defensa de Quintana de convertir el procedimiento de diligencias previas –el actual– en un sumario y, de esta manera, elevar el delito imputado a los mossos a delito doloso, por el cual se les podrían reclamar entre 6 y 12 años de prisión. El auto señala que «no puede compartir esta tesis», por lo que sigue considerando los hechos como un delito por imprudencia.

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