La Seguridad Social exige a Glovo el pago de 410.587 euros en cotizaciones
En un nuevo juicio contra Glovo, esta vez en Donostia, la Tesorería General de la Seguridad Social sostuvo que 168 repartidores trabajaron como falsos autónomos entre octubre de 2018 y diciembre de 2020 y exigió a la empresa el pago de 410.587 euros en cotizaciones. Glovo intentó defender que realmente eran autónomos.

Durante el juicio celebrado ayer en el Juzgado de lo Social número 4 de Donostia, la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) sostuvo que 168 repartidores de la empresa Glovo trabajaron como falsos autónomos entre octubre de 2018 y diciembre de 2020 y reclamó 410.587 euros por la cuota de liquidación de las cotizaciones a este organismo que estarían pendientes de pago por la empresa demandada.
Por su parte, las abogadas de los sindicatos LAB y CCOO solicitaron, en representación de varios de los trabajadores afectados, que se admita la demanda de la Tesorería de la Seguridad Social y que los operarios sean declarados como trabajadores por cuenta ajena de Glovo, cuyo letrado mantuvo que se trataba de operarios autónomos.
Durante la vista oral, el abogado de la Seguridad Social aseguró que Glovo establecía las «directrices» y la «forma de funcionamiento» de los repartidores a través de una aplicación propia de la empresa, en la que se concretan determinadas franjas horarias y que además supervisaba su geolocalización.
Además, resaltó que la empresa es titular de medios de trabajo como la citada aplicación, además de suministrar otros como la mochila con la que realizaban los pedidos y una tarjeta bancaria que ponía a disposición de los repartidores, así como un sistema de calificación de estos operarios.
A su entender, Glovo no es una «mera intermediaria» en la contratación de unos servicios, sino que es «una verdadera empleadora de los trabajadores».
El abogado de Glovo pidió que se analice «caso por caso» y no de una manera general como plantea la demanda de la TGSS. Insistió en que Glovo no reconoce la «laboralidad» de estos repartidores porque se trata de una compañía que trabaja como «una plataforma de intermediación que se limita a facilitar el contacto entre los usuarios, el establecimiento que suministra los encargos y los repartidores». Señaló que los ingresos de la empresa proceden de las comisiones que cobran a todos ellos y que en el caso de los operarios es por el alquiler del servicio que hacen de la aplicación. El juicio quedó visto para sentencia.

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