Imanol INTZIARTE
DERBI EN MENDIZORROTZA

Tenaglia da tres puntos de oxígeno al Alavés frente a una inoperante Real

Un remate del argentino Tenaglia a la salida de un córner permite a los babazorros cazar al Girona y colocarse dos puntos por encima de Las Palmas, que marca la línea del descenso. Los donostiarras vuelven a demostrar su incapacidad para reaccionar cuando el marcador se pone en contra, y el billete para Europa se antoja una quimera si no llega una mejoría tras el parón (1-0).

Tenaglia y sus compañeros celebran un gol que da tres puntos de oro al Alavés.
Tenaglia y sus compañeros celebran un gol que da tres puntos de oro al Alavés. (Jaizki FONTANEDA | FOKU)

Era un derbi de necesidades. Alavés y Real dibujaron un encuentro en el que se trataba de no fallar, y el que pegara primero tenía casi todo el trabajo hecho. Un encuentro de esos que se suelen decantar a balón parado. Y así fue.

Pasada la hora de juego, Tenaglia aprovechó la pasividad de la zaga realista para empalmar una volea a la red a la salida de un córner, y los donostiarras fueron incapaces siquiera de meter miedo, no digamos ya de empatar.

Tres puntos que llenan de moral el zurrón albiazul antes del parón, con dos puntos de renta sobre Las Palmas, a la espera del Leganés-Girona de hoy. En el otro bando, tercer fiasco consecutivo de los txuri-urdines, que transmiten muy malas sensaciones, con groseros errores en la zaga e inoperantes en ataque. El billete para Europa parece una quimera con este nivel.

De salida, Coudet dio continuidad a su bloque de confianza, con el retorno al once de Mouriño y Manu Sánchez, una vez cumplida su sanción. La tercera novedad respecto a Sevilla fue la presencia de Carlos Martín.

Por su parte, Imanol cambió a cuatro de sus cinco jugadores de campo más retrasados. El único que repitió fue Jon Martín, mientras que Aramburu, Pacheco, Javi López y Zubimendi ocuparon las plazas de Traoré, Aritz, Aihen y Turrientes. Además, Brais sentó a Sucic.

Costó ver en acción a los porteros, más allá de algún golpeo con los pies. Mucho ‘nadacampismo’, todos aguardando a ver quién se ponía nervioso primero, a quién le entraban las urgencias.

PRIMEROS AVISOS

Los donostiarras dieron un par de avisos a los 20 minutos. Sergio Gómez puso a prueba los reflejos de Sivera y en el córner subsiguiente Brais peinó en el primer palo, pero Oyarzabal no llegó a remachar en el segundo. Fue un oásis en el desierto. Lo que viene a ser el tópico del derbi de pico y pala, a la espera de algún chispazo.

Con la friolera de cero disparos a puerta, los protagonistas se retiraban a los vestuarios tras 45 primeros minutos de desgaste físico, de pelea, de tener como prioridad no pifiarla. Como si no perder fuera más importante que ganar.

A Coudet no le debía gustar lo que estaba viendo, porque si en Sevilla se dejó dos cambios en la recámara, ayer movió doble ficha en el descanso. Guevara y Conechny entraron por Jordán y Carlos Martín.

EL CHOQUE SE DESPEREZA

El primer remate con peligro del Alavés fue un testarazo de Tenaglia en una falta botada por Carlos Vicente. Preludio de lo que se venía. A los pocos segundos Kubo respondió con un disparo cerca del palo. ¿Se desperezaba el choque?

Sí, lo desperezaba Tenaglia al empalar con un fantástico derechazo un córner lanzado por Vicente (1-0, m 64). Se quejaba Coudet de la poca efectividad en este tipo de jugadas, pero el defensa argentino cazaba una que podía valer oro. Nuevo ejercicio de blandura defensiva de los donostiarras, con Javi López persiguiendo al trote al rematador.

El tanto había modificado radicalmente el guion, pero no parecía que la Real se diera por enterada. Imanol puso sobre el verde toda su artillería, pero Sivera seguía instalado en la más absoluta placidez, y Antonio Blanco casi marcaba el segundo con un trallazo que lamió el larguero de Remiro.

El viento soplaba de cola para los babazorros frente a un rival sin ideas, y en la única ocasión en la que la Real logró rematar entre los tres palos, el gol de Oskarsson fue anulado por fuera de juego.