
Juan Mari Atutxa, consejero de Interior del Gobierno de Ardanza entre los años 1991 y 1998, ha vuelto a copar el protagonismo por sus declaraciones contra la izquierda abertzale. El exconsejero ha recibido un homenaje en Gasteiz por parte de la asociación de ertzainas ‘Mila esker’ y no ha querido desaprovechar la coyuntura para desprestigiar la «credibilidad» de la izquierda abertzale por no «asumir la pesada carga de sus errores».
«Cuanto antes asuman que lo que hicieron fue moralmente inaceptable, humanamente insufrible y políticamente estéril, más cerca estaremos de las condiciones que necesitamos para vivir definitivamente en paz», ha insistido en el acto que ha tenido lugar el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo de la capital alavesa en el que le han entregado una medalla y se ha proyectado un video con su trayectoria.
Atutxa ha fundamentado su discurso en el «dolor y destrucción» que generó ETA en sus cinco décadas de existencia y que «el país prosperó pese a ellos». Ha afirmado sentirse un afortunado por haber tenido el «respaldo» de la Ertzaintza: «Sentí siempre que nos encontramos en cada momento crítico, unidos por el humanismo y el respeto a las leyes y los derechos fundamentales, y comprometidos con la transparencia con la que respondimos en el Parlamento ante la ciudadanía por nuestros aciertos y también por nuestros errores».
Más allá de las declaraciones corporativas, el exconsejero no ha dudado en tomar la batuta para cargar contra la izquierda abertzale: «La desfachatez de algunos homenajes y el dogmatismo y la intolerancia de algunos discursos son signos que delatan a quienes ejercieron, disculparon o colaboraron con la violencia y el terror».
Una vez más, ha demostrado seguir obsesionado al volver a subrayar quiénes son los buenos y quiénes los malos en esta historia. «Deben además expresar reconocimiento y respeto a todos los que estuvimos en el lado correcto de la historia». «Merecemos reconocimiento porque el país que hoy tenemos, la modernidad que ha sustituido al país sombrío, achatarrado y violento que recibimos al acabar la dictadura, progresó pese a ellos», ha añadido.
«Las falsedades con las que se justificaron los crímenes más repugnantes son todavía hoy para algunos una realidad alternativa, la que les ayuda a soportar la terrible imagen que les devuelve el espejo», ha subrayado.
Pasados 13 años desde la Declaración de Aiete y siete desde el desarme definitivo, Atutxa aún incide en que para darse las condiciones para vivir «definitivamente en paz» la izquierda abertzale tiene que «asumir cuanto antes» que lo que hizo ETA «fue moralmente inaceptable, humanamente insufrible y políticamente estéril».
Contra ‘Egin’
Juan Mari Atutxa siempre se ha mostrado beligerante contra la organización armada ETA, pero su aversión también se trasladó a los jóvenes militantes de la izquierda abertzale e incluso al diario ‘Egin’, hasta tal punto que su cierre fue auspiciado por él, con buena parte de la dirigencia jelkide. Fueron años duros, con un enfrentamiento enconado que también se reflejaba en las palabras, tal y como ha recordado ‘Artefaktua’ durante este año.
«Todos los días explota una pequeña bomba de amosal, de unos 50 gramos, en Euskadi: el diario ‘Egin’» fue una de las frases por las que más se le recuerda al exconsejero.

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