Iñaki  Iriondo
Cronista político

El PNV ha elegido el puente de mando, le falta bosquejar la nave y trazar un rumbo

Contra del orden «organización, proyecto, personas» anunciado por el aún presidente del EBB, Andoni Ortuzar, el PNV ha hecho todo al revés. Tras renovar su estructura y poner en marcha el proceso de relevo interno, ha elegido primero a las personas, sin fijar un proyecto ni adaptar la organización.

Itxaso Atutxa y Aitor Esteban, en un acto de Sabino Arana Fundazioa.
Itxaso Atutxa y Aitor Esteban, en un acto de Sabino Arana Fundazioa. (Iñaki BERASALUCE | EUROPA PRESS)

Cuando se oficialicen los resultados de la segunda vuelta de las elecciones del PNV y la Asamblea General elija al nuevo presidente del EBB, Aitor Esteban, y a los otros ocho miembros de la dirección nacional del partido, la formación jeltzale habrá cambiado prácticamente todo el puente de mando, tanto en su estructura interna como en la institucional.

El PNV lanzó ya en las elecciones municipales y forales de 2023 un inicio de relevo. Los resultados no fueron buenos ni donde se cambió de candidato ni donde se mantuvo. En Gasteiz, con la sustitución de Gorka Urtaran por Beatriz Artolazabal, pasó de primera a cuarta fuerza. Pero en Donostia y en Bilbo, repitiendo cabeza de lista el susto fue gordo. La sustituta de Markel Olano en Gipuzkoa, Eider Mendoza, quedó segunda tras Maddalen Iriarte. El cambio en Bizkaia, pese a perder uno de cada cinco votos, aguantó porque la diferencia previa era grande. Y el repetidor Ramiro Gonzalez vio que en Araba EH Bildu le pisaba los talones.

El primer experimento no salió muy bien y en Sabin Etxea cundió el nerviosismo. Al fondo se veían ya las elecciones autonómicas y decidieron prejubilar al lehendakari, Iñigo Urkullu. Le impusieron un relevo generacional del que se informó a trompicones a la ciudadanía, que se enteró al mismo tiempo que la militancia jeltzale y, según ha contado él mismo, muy poco después que el nuevo candidato, Imanol Pradales.

El PNV ganó las elecciones en votos, por Bizkaia, pero empató a 27 escaños con EH Bildu. Los jeltzales conservaron Ajuria Enea gracias al PSE, que elevó el precio de 3 a 5 consejeros y el coste final ha sido el Gabinete más amplio del siglo. Ni cabían todos en la primera fila del Parlamento.

También en el grupo parlamentario hubo una importante renovación, comenzando por la portavocía. Algunos pretendieron que a Joseba Egibar le sustituyera el también guipuzcoano Markel Olano. Pero el elegido fue el joven alavés Joseba Díez Antxustegi, figura emergente en el partido que ahora llegará al EBB.

El sabor agridulce de estas elecciones se tornó más amargo en los comicios a Cortes generales y en los del Parlamento Europeo.

Renovación consumada

Consumada la renovación de una buena parte de la representación institucional, había que mirar de puertas para adentro. El 31 de julio de 2024, en el 129 aniversario de la creación del PNV, Andoni Ortuzar anunció que el proceso de la Asamblea General que renovaría los órganos del partido iba a arrancar el 29 de setiembre en el Alderdi Eguna de Foronda.

Un mes después, en el inicio del curso político, Andoni Ortuzar proclamaba en Zarautz que el proceso de la Asamblea General iba a ser «proyecto, organización y personas, por ese orden. Quién va a estar en el EBB es la última parte de este proceso y tiene que ser consecuencia de las dos variables fundamentales: proyecto y organización. Hay que fijar nuestro proyecto político para el próximo tiempo, hay que ver cuál es la organización que requiere ese proyecto político y, después, hay que elegir a las personas más idóneas para llevarlo a cabo. Por ese orden», repitió.

Pero para el Alderdi Eguna todo había cambiado. Allí Andoni Ortuzar ya anunció a la Asamblea Nacional que «los consejos territoriales informarán esta semana también de los calendarios electorales pa ra las ejecutivas de cada territorio». Y el anuncio supuso que las personas de esas direcciones llegaron antes que cualquier proyecto.

Los presidentes territoriales de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa fueron sustituidos por otros más jóvenes. En Araba y Gipuzkoa el cambio llegó por influencia ‘digital’ de Suso y Egibar, pero no está tan claro que Iñigo Ansola fuera el preferido de Itxaso Atutxa.

Jubilada la vieja guardia territorial, llegó la hora del EBB y, no se sabe bien por qué, Andoni Ortuzar decidió posponer su decisión, y para cuando quiso reaccionar tenía al marido de Itxaso Atutxa disputándole el cargo. Si hubiera dejado clara su intención a tiempo, como Arnaldo Otegi en EH Bildu y Eneko Andueza en el PSE, probablemente no habría tenido competencia. Pero además se encontró con que había indicios suficientes de que, tras las maniobras orquestales en la oscuridad, Aitor Esteban tenía muchas papeletas de ser elegido como mal menor.

Así que Ortuzar dio un paso a un lado, porque había «surgido otra candidatura con la suficiente ambición para asumir la presidencia del EBB. Por muy bien y civilizadamente que queramos hacer un proceso de segunda vuelta con dos candidaturas enfrentadas, el riesgo de división en el seno del Partido sería alto y una irresponsabilidad». La decisión alivió a, por ejemplo, la dirección alavesa, que siempre ha ido con Bizkaia y ahora les estaban venga preguntar con qué bando vizcaino alinearse. Pero, en todo caso, es un párrafo para su estudio en las facultades de Ciencias Políticas y el análisis de los procesos de democracia interna.

Sin proyecto ni organización

Finalmente, el PNV tendrá un EBB elegido con una ínfima participación de las bases, menor al 15%. Si se recuerda la frase de «proyecto, organización y personas», todo se ha torcido. Las personas ya han sido designadas, pero todavía no hay ni proyecto ni organización.

De la lectura de las ponencias se desprende que, en cuanto a la línea política, no se observa ninguna novedad que pueda servir de revulsivo a la situación en la que se encuentra el partido. De hecho, los cinco borradores enviados por el EBB suman 124 páginas y ni una sola vez aparece la palabra «amiguismo», que según el proceso ‘Entzunez eraiki’ es uno de los males de imagen que sufre el PNV. Como tampoco se hace ningún análisis interno del ciclo electoral menguante que ha sufrido el partido, perdiendo decenas de miles de votos. Su ponencia política es de 2007.

En cuanto a la «organización», se entiende que vistas las intenciones iniciales de Andoni Ortuzar de optar a un cuarto mandato se rechazara fijar una limitación, aunque a futuro podría ser «prudente» tomar alguna decisión.

En todo caso, el EBB «considera imposible» simultanear el debate de la ponencia de Organización con la aprobación de los nuevos estatutos, lo que prefieren «diferir» a una tercera sesión de esta Asamblea General que prevé para octubre.

Así que, a la espera de cómo evolucionen la votación de las enmiendas, lo máximo que podrá salir de la próxima Asamblea General del PNV es un bosquejo de la nave que quieren construir, a la espera de que los planos definitivos puedan delinearse en las sesiones diferidas a octubre.

En cuanto al rumbo a tomar en el futuro, habrá que quedar a la espera de las ponencias definitivas y de los cambios que se puedan introducir a los borradores.

Entre tanto, lo que llama poderosamente la atención no es el cambio del orden «organización, proyecto, personas», sino que el presidente de la dirección de un partido sea elegido sin ni siquiera presentar algo parecido a un programa de actuación. Esa sí es una verdadera innovación.