
Osasuna no levanta cabeza. La derrota ante el Getafe confirma una muy negativa estadística: solo un triunfo en los últimos 15 encuentros ligueros disputados. Con semejante bagaje, la escuadra navarra ha pasado de pugnar por puestos europeos a mirar ahora de reojo a las posiciones de abajo.
Contra los azulones se ha vuelto a repetir el guion. Los pupilos de Vicente Moreno se han puesto por delante en el marcador al filo del descanso, pero no han sabido gestionar una vez más su exigua pero valiosa ventaja.
Han sido dos partes bien diferentes. En una primera en la que prácticamente no ha ocurrido nada hasta su final, la escuadra navarra se ha adueñado de la posesión, pero sin profundidad. Le ha costado horrores superar la telañara 4-5-1 diseñada por José Bordalás, solo franqueada con los envíos largos de Catena, alguna que otra penetración de Bryan y las intentonas del dúo Areso-Rubén García.
Los locales han echado claramente en falta alguien que hilvanase la salida de balón con el ataque –léase Aimar–, pese a que Moncayola no ha parado de correr, Torró ha intentado ofrecerse no estando acostumbrado a ello y Pablo Ibáñez –la novedad del once– ha buscado desmarques con mayor o menor fortuna.
Ante semejante escenario, y con un rival que poco ha propuesto, pero que ha llevado cierto peligro en las pocas llegadas de que ha dispuesto –la primera sin cumplirse el primer minuto con un tiro desviado de Juanmi–, los anfitriones han sacado el pico y la pala para horadar el monolito azulón.
Budimir lo ha probado con un débil tiro con su derecha (m.11) y Rubén García, en un gran desmarque y mejor control, ha recibido en largo de Catena, pero tras dejar atrás a Alderete, este se ha rehecho y le ha taponado su tiro (m.14). Bryan, que sigue buscando con ahínco reencontrarse con el gol, ha ejecutado posteriormente un defectuoso tiro roscado (m.19).
No había manera. Osasuna ha tocado y tocado, pero no ha podido pasar más allá de su campo con cierta claridad. Y encima, el Getafe se ha animado en ataque, primero con un disparo raso y flojo de Coba (m.27) y, más tarde, con una internada de Uche, que ha combinado con Juanmi, quien ha rematado con el brazo (m.40) y ha obligado a una felina manopla de Herrera. Hernández Hernández no ha señalado la infracción.
Parecía que al descanso se iban a marchar ambas formaciones con un 0-0, pero Ibáñez ha sabido moverse muy bien en la medular y tener la visión y pie como para flitrar un pase interior perfecto a Areso, que ha centrado raso sobre la marcha, cuando ya entraba al remate Budimir, quien ha sido arrollado por Duarte.
El trencilla no lo ha dudado y ha señalado pena máxima, para que el ariete croata la transformase (m.45) y firmase su decimoquinta diana de la temporada, tras recibir en los prolegómenos del partido un trofeo de manos del presidente rojillo, Luis Sabalza, por ser el máximo anotador histórico del equipo en Primera.
Desastrosa segunda parte
El Getafe ha realizado dos cambios durante el receso y le ha cambiado la cara al encuentro, mientras Osasuna parecía considerar que el trabajo ya estaba hecho, preludio de una desastrosa segunda parte en la que ha visto volar los puntos en dos arrancadas de su contrincante.
Ya ha avisado Terrats –el mejor del encuentro– en el 49, pero el cuadro navarro no se ha dado por aludido. Una gran estirada de Herrera y Boyomo sacando bajo palos han evitado provisionalmente el empate, que no ha tardado mucho en subir al marcador.
Sin control sobre el medio campo, una buena salida azulona, favorecida por algún que otro rebote pero sin ser frenada por los anfitriones, ha acabado con el barcelonés ejecutando con calidad con la zurda desde la media luna en el 55.
Vicente Moreno ha tratado de poner toque y velocidad por el costado izquierdo, con la entrada de Aimar y Bretones, pero lo que se antojaba que hacía falta era hormigón y autoridad en la medular. Un disparo de Bryan (m.64) que ha sacado a dos manos Soria y un cabezazo de Budimir sin la dirección adecuada (m.65) han tratado de devolver la iniciativa en el luminoso.
Ha pasado justo lo contrario. Otra salida con temple y precisa de los visitantes, rompiendo líneas y quebrando cinturas, ha vuelto a encontrarse con el futbolista de dulce que ha sido esta tarde Terrats, para firmar el 1-2 que se iba a convertir en el resultado definitivo.
Un rayo de esperanza ha asomado cuando, en apenas dos minutos, Uche ha visto sendas amarillas, con un cuarto de hora largo por delante para que Osasuna aprovechase su superioridad numérica. Ha sido en vano, el preparador rojillo ha puesto más dinamita en ataque, pero eso no se ha traducido en nada concreto.
La falta de puntería ha sido relevante. Raúl ha cruzado demasiado cuando tenía toda la portería para él (m.74), Arnaiz ha rematado de cabeza a las manos de Soria (m.83) y Budimir no ha concretado un empalme entre los tres palos (m.87). Desazón final, no exenta de ciertos pitos desde la grada ante la imagen del equipo.

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