
Un análisis publicado en la revista ‘Environmental Research Letters’ corrige un error en el modelo económico actual que sustenta la política climática global, superando los parámetros de referencia de carbono anteriores.
Los resultados respaldan la limitación del calentamiento global a 1,7 °C, lo cual está en consonancia con objetivos de descarbonización significativamente más rápidos, como el Acuerdo de París, y muy por debajo de los 2,7 °C que proponían los modelos anteriores.
El Dr. Timothy Neal, investigador principal y profesor titular de Scientia en la Facultad de Economía de la Universidad de Nuieva Gales del Sur y también en el ICRR, afirma que su análisis utiliza marcos económicos tradicionales que sopesan los costos inmediatos de la transición frente a los daños climáticos a largo plazo, pero refinan una información clave.
«Tradicionalmente, los economistas han analizado datos históricos que comparan los fenómenos meteorológicos con el crecimiento económico para calcular el costo de los daños climáticos», afirma.
Lo que no tienen en cuenta, añade, son las interrupciones en las cadenas de suministro globales que actualmente amortiguan las crisis económicas.
«En un futuro más cálido, podemos esperar interrupciones en cascada en las cadenas de suministro provocadas por fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo».
El Dr. Neal afirma que la justificación económica para tomar medidas más contundentes contra el cambio climático es clara.
«Debido a que estos daños no se han tenido en cuenta, los modelos económicos anteriores han concluido inadvertidamente que incluso el cambio climático severo no era un gran problema para la economía, y ha tenido profundas implicaciones para la política climática».
Los modelos de daños exclusivamente locales se han utilizado en las previsiones económicas que han dado forma a las políticas climáticas de las principales potencias y han desempeñado un papel crucial en los acuerdos internacionales.
Nadie se libra
El Dr. Neal afirma que la proyección actualizada debería recalcar a todas las naciones su vulnerabilidad al cambio climático. Se asume que algunos países más fríos, como Rusia o Canadá, se beneficiarán del cambio climático, pero la dependencia de las cadenas de suministro significa que ningún país es inmune.
Sin embargo, el Dr. Neal afirma que aún queda trabajo por hacer. Su investigación no considera la adaptación climática, como la migración humana, que es política y logísticamente compleja y aún no está completamente modelada.

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