
El Tribunal Militar de Rabat que ha juzgado a 24 saharauis por las protestas tras el desalojo por la fuerza de El Aaiún ha anunciado su veredicto tras siete horas de deliberaciones entre sus miembros.
Los delitos que según el tribunal han quedado probados son «formación de banda criminal, violencia contra la fuerza pública con resultado de muerte, y mutilación de cadáveres», en grado de autoría o de complicidad.
El tribunal ha impuesto ocho condenas a cadena perpetua, otras cuatro a 30 años y siete más a 25 años de cárcel, entre las penas más duras.
Los saharauis han escuchado las condenas y han respondido levantando el puño en alto y gritando proclamas por la independencia y la autodeterminación del Sáhara.
Los abogados de los saharauis han denunciado que no había ninguna prueba consistente contra los acusados, y que todo se basaba en sus confesiones ante la policía al ser detenidos, que en Marruecos tienen valor de prueba aunque luego sean negadas ante el tribunal.
De hecho, los acusados -que han pasado dos años y tres meses en detención preventiva- han denunciado sistemáticamente ante la sala haber sido torturados para arrancarles esas confesiones, pero el juez se ha negado a investigar esas denuncias.

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